'Gangs of Barcelona'

Xavier Theros gana el Pla con una novela sobre bajos fondos durante la Revolución de la Jamancia

El cronista Xavier Theros, ganador del Premio Josep Pla. 

El cronista Xavier Theros, ganador del Premio Josep Pla.  / Quique Garcia

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ELENA HEVIA / BARCELONA

La novela con la que el polipoeta y cronista Xavier Theros ha ganado el Pla y se ha estrenado en la ficción bien podría haber parafraseado el título de la película de Scorsese, 'Gangs of Barcelona', porque retrata la mala vida de una ciudad que durante el siglo XIX intentó derribar una y otra vez unas murallas levantadas cinco siglos atrás. Azotada por la hambruna y sobresaturada de población, era una olla a presión de la que solo podía esperarse un estallido. Lo hizo en 1843 con la Revolución de la Jamancia  (maravilloso nombre) que provocó el asedio de la ciudad durante tres meses.

¿Por qué apenas nadie habla hoy de los jamancios? Lo hace ahora Theros en un 'thriller' recuperando ese episodio republicano y olvidado. Todo el mundo recuerda la feliz ocurrencia de Espartero según la cual «para que España funcione se debe bombardear Barcelona cada 50 años». Espartero es el malo por antonomasia, eso lo sabemos todos. En cambio Prim, el que dirigió la represión contra los enardecidos hambrientos durante los primeros quince días de la revuelta, de los tres meses que llegaría a durar a el bombardeo, fue un personaje "muy querido por los catalanes, heroico, incluso", a decir del escritor.

NADIE LA REIVINDICA

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 La Jamancia hoy no tiene padrinos. Quizá de ahí venga el desconocimiento. «A la historiografía española no le interesa nada, es la rebeldía catalana de siempre. A la catalanista tampoco porque no tiene un componente nacional y para el marxismo es un problema porque todo aquello es anterior a que se acuñara el pensamiento. Se podría decir que es un antecedente del anarquismo». De hecho, los revolucionarios de entonces portaban banderas rojas y negras. «La existencia de la Jamancia podría explicar la efervescencia del anarquismo en Barcelona» porque en el fondo existía en ella un poso de desconfianza hacia el poder.

En este paisaje sitúa Theros una sórdida intriga con asesino de niños incluido, en una Barcelona en la que las nuevas fábricas tiraban su desechos a la calle. Y, en medio, el capitán Llampades ahora reconvertido en policía. «Me lo imagino con más recorrido, así que posiblemente volverá», promete.