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IDEAS

Pim, pam, pum

Óscar López

Tropas españiolas en Nayaf, Irak, en el 2004. 

Tropas españiolas en Nayaf, Irak, en el 2004.  / SAURABH DAS

Este país ya no es un pueblo guerrero. Al menos desde hace más de un siglo, si nos atenemos a su producción literaria de corte bélicoGuerra Civil Española al margen, lo cierto es que no haber participado en las grandes guerras del siglo XX amén de otros conflictos de menor alcance, ha provocado que los escritores patrios se apunten a otros géneros. No así sus colegas anglosajones, como hemos comprobado con el reciente centenario de la I Guerra Mundial o desde hace 15 años con los conflictos de Afganistán  e Irak, en los que el ejército español ha colaborado en misiones humanitarias, que en ocasiones pasaron a ser enfrentamientos bélicos mal que le pese a algunos.

Cierto es que si miramos atrás, podemos recordar obras como 'La kamikaze' de Mayte Carrasco, 'El botones de Kabul' de David Jiménez, 'Invasor' de Fernando Marías, 'Sin cobertura' de Jordi Bordas y Eduardo Martín de Pozuelo, o 'Y al final, la guerra' de Lorenzo Silva y Luis Miguel Francisco. Pero poco más. La mayoría son libros de ficción, algunos basados en hechos reales, que nos muestran aquellos infiernos por los que deambularon soldados españoles a menudo olvidados.

Solo cuando llegan estas fechas y los políticos de turno les felicitan las fiestas, vuelven a nuestros televisores y en menor medida a los libros. Como el que dentro de unos días publicará Álvaro Colomer, 'Aunque caminen por el valle de la muerte'. Aquí narra con nuevos puntos de vista respecto a la obra de Silva y Francisco, lo acontecido en la base Al-Andalus de Nayaf el 4 de abril de 2004. Ríete tú de 'Black Hawk Down' de Mark Bowden que Ridley Scott llevó al cine.

Lo ocurrido durante aquellas horas pone los pelos de punta y confirma lo que en su día se filtró en los famosos papeles de Wikileaks: miembros del ejército español vivieron el mayor enfrentamiento bélico de los últimos 50 años. Pero no estuvieron solos. Por eso este libro levantará ampollas. Y está bien que así sea, aunque el autor nos advierta al inicio que "en la guerra hay tantas verdades como puntos de vista", y uno confirme al final que no hay mejor manera de mostrar la realidad que a través de la ficción. 

Temas: Historia Libros