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Crítica de 'Rogue One: una historia de Star Wars': héroes sin gloria

El 'spin-off' del 'Episodio IV' es un producto más libre, pero le falta la chispa y la capacidad evocadora que esperaban los fans

Tráiler de ’Rogue One’. Los buenos de ’Rogue One’, con Jyn Erso (Felicity Jones) en primer plano.

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Rogue One: una historia de Star Wars ★★★

Dirección: Gareth EdwardsCon: Felicity Jones, Diego Luna, Mads Mikkelsen, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Forest WhitakerTítulo original: 'Rogue One: a Star Wars story'País: Estados UnidosDuración: 133 minutosAño: 2016Género: Aventuras / Ciencia ficciónEstreno: 15 de diciembre del 2016

El universo 'Star Wars' sigue expandiéndose y completándose más allá de la historia oficial que cuentan sus episodios. La Biblia galáctica continúa su proceso de recogida de testimonios paralelos con el fin de completar su inabarcable tarea de perfilar, con la mayor precisión posible, su mitología interna. Pero no nos engañemos, su única voluntad es la de explotar sin temor a las críticas la inagotable fuente de recursos con la que cuenta para ofrecer cada año a su legión de fans la dosis de droga que necesitan. Y seguir, claro está, haciendo caja a su costa.

Ahora se encargan de dotar de entidad a uno de los muchos relatos que forman parte de sus crónicas alternativas, un hecho de vital importancia para el desarrollo del capítulo IV: ¿quién robó los planos de la Estrella de la Muerte? Ya en los títulos de crédito de la película inaugural de la saga se hacía mención a este hecho, que sería precisamente el detonante para que diera comienzo la acción: La princesa Leia escondía la información en el interior de R2-D2 antes de que las fuerzas del Imperio pudieran interceptarlas. Y ahí comenzaba todo.

'Rogue One: una historia de Star Wars', se situaría como un 'spin-off' del 'Episodio IV', una hazaña complementaria, pero al mismo tiempo independiente, con nuevos personajes que se mueven de forma tangencial por las fronteras del núcleo cordial de la saga, aunque terminen siendo fagocitados por él. Tenían los responsables la oportunidad de alejarse de los esquemas canónicos de los episodios, sobre todo después de que se acusara a J.J. Abrams de seguir a rajatabla los patrones acuñados por George Lucas en la reciente 'El despertar de la fuerza'. George Lucas'El despertar de la fuerza'

En ese sentido, 'Rogue One' resulta más libre y menos condicionada a la hora de apostar por paisajes narrativos inéditos. Es una película de guerra, de trincheras sucias y de héroes anónimos que luchan por sus ideales sin épica ni gloria. Una concepción en el fondo muy humilde que choca diametralmente con la pomposa retórica visual que desprenden unas imágenes que se esfuerzan en subrayar que, a pesar de todo, cada pequeña acción, si nos encontramos en 'Star Wars', implica sus dosis grandeza.

En el fondo nos encontramos ante un subproducto camuflado de superproducción autoral. Es una pena que Gareth Edwards, cuyo 'Godzilla' (2014) conseguía homenajear al 'kaiju eiga' al mismo tiempo que abría nuevas ventanas poéticas dentro del género, no haya conseguido aportar dosis de imaginación y reinvención a la saga 'Star Wars'. Seguramente porque ni siquiera le han dejado. Para desdicha de los fans, a 'Rogue One' le sobra énfasis y le falta chispa, capacidad evocadora, y en el fondo, verdadera autenticidad. Es tan solo una pieza más de una maquinaria que adquiere únicamente sentido de forma global, no de manera individual y autónoma.

RECUPERACIÓN DE PERSONAJES MÍTICOS

Se ha hablado mucho de los problemas de remontaje que sufrió la cinta antes de su estreno. Quizás por eso, toda su parte inicial se encuentra demasiado desarticulada y dispersa, de modo que parece pasar por varias fases hasta encontrar un tono específico en el que la narración se asienta en los contornos de una simple operación de guerrilla, una peripecia militar a cargo de la Alianza rebelde que los responsables se encargan de hacer algo más atractiva (porque su trascendencia en realidad es mínima) a través de la recuperación de algunos personajes míticos de la saga, proceso que llevan hasta el límite de sus consecuencias al resucitar de manera virtual a actores fallecidos como Peter Cushing.

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A pesar de que ninguno de los personajes se encuentra a la altura de esta mítica presencia, destacan Mads Mikkelsen, padre e ingeniero traidor a su pesar, Forest Whitaker, rebelde de rebeldes, Riz Ahmed, el piloto más fiel, o Donnie Yenn, ese invidente experto en artes marciales que tiene la esperanza de estar tocado por la fuerza. En realidad, todos son seres marginados y al borde de la ley que han aprendido a ser unos supervivientes, que tienen sus virtudes y sus fragilidades y que alcanzan una mayor dimensión, a pesar de su carácter anecdótico, que la supuesta heroína de la ficción, una Felicity Jones que parece perdida en su papel de salvar a la galaxia. Su falta de carisma se contamina al resto de los personajes y quizás por ello, es el androide con corazón quién termina ganando la batalla emocional en una película en la que se echa de menos una verdadera empatía.