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Sijena, un traslado temerario

El informe elaborado por las universidades catalanas a petición del MNAC advierte a la jueza del caso del gran peligro de destrucción que pesa sobre las pinturas si se mueven

Natàlia Farré

La sala del MNAC donde se exponen las pinturas murales de Sijena.

La sala del MNAC donde se exponen las pinturas murales de Sijena. / JULIO CARBÓ

No se puede restituir y conservar. O se restituye o se conserva. Ambas cosas son imposibles, tocar las pinturas es destruirlas. Así de contundente es el informe elaborado por científicos de las universidades catalanas (UB, UAB y UPC) y por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a petición del MNAC sobre los riesgos de extraer y retirar del Palau Nacional las pinturas murales del monasterio de Sijena y trasladarlas e integrarlas en la sala capitular del cenobio oscense. El estudio empezó a elaborarse en julio, en previsión de que hubiera petición de ejecución provisional de la sentencia dictada por un juzgado de primera instancia de Huesca a favor de la demanda aragonesa de recuperar los murales. Las previsiones del MNAC no erraron. El auto llegó el pasado 2 de noviembre. No admite recurso en contra, pero sí escrito de oposición. Y eso es lo que presentó el museo al juzgado el jueves pasado. Un contundente informe sobre los riesgos de tocar las pinturas y que solo admite una interpretación: "La conclusión absoluta, radical y muy firme de que es una temeridad trasladarlas", en palabras del director del MNAC Pepe Serra.

Serra no es el único en pensar así. Cuenta con el apoyo del patronato del museo en el que además de la Generalitat y el Ayuntamiento figura también el Ministerio de Cultura. Y con la defensa, enviada por carta, de Gianluigi Colalucci, restaurador de la Capilla Sixtina y uno de los máximos expertos internacionales en pintura mural, que se reafirma en su posición de "no mover las pinturas", y la defensa, verbal y a título personal, del director del Museo del Prado, Miguel Zugaza: "100% solidario con la posición del museo respecto a que el valor principal es la preservación de los bienes y por lo tanto, contrario a cualquier intento de retirarlos". Las posiciones favorables a las tesis del MNAC solo han empezado a llegar, según su director, que se muestra convencido de que en la reunión del Grupo Bizot (los responsables de los principales museos del mundo, entre ellos el Louvre, el Metropolitan y el British, además del MNAC y el Prado), que tendrá lugar a partir del día 17, habrá más reacciones en esta línea. De entrada, le han permitido exponer el tema, algo que no es normal en este tipo de encuentros.

MEDIO MILIMETRO DE CAPA PICTÓRICA

Además de las adhesiones de los centros de referencia mundial, el Palau Nacional también pedirá informes sobre los riesgos de tocar las pinturas a expertos internacionales ajenos al museo. El primero ya está en marcha y lo está elaborando Simona Sajeva, otra de las grandes estudiosas de pintura mural. Pero lo suyo es hablar del informe ya presentado, que se resume en unas pinturas "totalmente calcinadas", con "el color alterado" por el fuego y cuyo estado es de "fragilidad extrema y de gran sensibilidad ante cualquier cambio". El CSIC se ha centrado en el efecto de las llamas sobre los materiales originales, que no solo alteraron el pigmento sino que transformaron los aglutinantes en cal viva, de manera que la cohesión entre capas es nula. A eso hay que añadir que la película de pintura original solo tiene medio milímetro de espesor en las partes más gruesas, y el resto se mide en micras. Conclusión, si se toca, se deshace.

La UPC ha focalizado su atención en las telas sobre las que las pinturas fueron traspasadas después de ser arrancadas, y ha constatado que sus fibras ya no son ni flexibles ni resistentes, es decir, que cualquier movimiento o vibración provocaría su rotura y en consecuencia más pérdida de pintura. Y la UB, en los restos del adhesivo utilizado durante el 'strappo' (el arranque), la caseína, un material realizado a partir del queso y altamente reactivo ante cualquier cambio ambiental. Tan reactivo como las bacterias latentes encontradas por la UAB en los murales. Ahora están controladas, pero una subida de la humedad o un cambio en las condiciones del aire podrían provocar su propagación y la destrucción de parte de las pinturas. O de lo que queda de ellas, pues solo se conserva el 30% de las originales, ya que solo se pudo rescatar del fuego el 50% del conjunto y de este se ha tenido que reconstruir una gran parte. Conclusión final: "No se deberían mover, asumir los riesgos del traslado es admitir los daños". Palabra de Mireia Mestres, conservadora del MNAC.

UN ENFERMO MUY ENFERMO

Ante tanta contundencia, el Palau Nacional espera poder parar la ejecución provisional, ya que la única manera de que esta no progrese es que su realización provoque irreversibilidad. No está nada claro que las pinturas puedan llegar a Sijena, pero sí está clarísimo que no soportarían una vuelta en caso de que la sentencia de primera instancia sea revocada por la Audiencia Provincial o el Tribunal Supremo. De no pararla, no está claro que llegue a producirse el traslado. Ya no porque tanto el Govern como el 'conseller' de Cultura han dicho que no pasará, sino por motivos técnicos: "Deberíamos encontrar a alguien que quisiera hacerlo y que cumpliera los requisitos para hacerlo. Y me cuesta mucho pensar que algún profesional ponga por escrito que le parece sensato, oportuno, inteligente y una buena medida mover esto provisionalmente. Quiero ver quien firma esto", reflexiona Serra antes de concluir: "Estamos hablando de restituir un enfermo muy enfermo".

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