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DESPEDIDA TEMPORAL DEL TRÍO DE AIGUAFREDA

El último 'big bang' de Els Catarres

El grupo cierra su gira 'Supernova' con conciertos en Sidecar, Luz de Gas, Apolo, Barts, Heliogàbal, Bikini y Razzmatazz en apoyo al circuito de salas

Jordi Bianciotto

Els Catarres: de izquierda a derecha, Roser Cruells, Èric Vergés y Jan Riera-Prats.

Els Catarres: de izquierda a derecha, Roser Cruells, Èric Vergés y Jan Riera-Prats. / FERRAN NADEU

Para cerrar la gira que les ha tenido un año y siete meses en marcha, Els Catarres evitan la imagen épica de un gran recinto lleno y apuestan un periplo barcelonés de siete conciertos en salas de pequeño y mediano aforo. Sidecar abrirá, este jueves, una ruta que los próximos días, hasta el 19 de noviembre, llevará a los autores de ‘Vull estar amb tu’ a Luz de Gas, Apolo, Barts, Heliogàbal, Bikini y Razzmatazz, actuaciones todas ellas con las entradas agotadas.

¿El mensaje? Destacar el papel de las salas en el tejido de la música en directo. Ellos, que son conocidos por haber llenado toda clase de grandes recintos al aire libre. “Precisamente lo que queremos es hacer algo diferente. Hemos tocado en fiestas mayores y festivales, sí, también en salas, y ahora nos apetecía ese formato más pequeño. Una sala te permite ofrecer tu espectáculo y sin límite de tiempo, con tu escenografía y sabiendo que el público ha venido a verte a ti”, explica el guitarrista y acordeonista Jan Riera-Prats, que defiende los clubs “ahora que Barcelona se está convirtiendo en una ciudad de grandes festivales”.

LA TRAMA CULTURAL

Este original fin de gira lo llevan a cabo de la mano de la Associació de Sales de Concerts de Catalunya (ASACC), que celebra su 15º aniversario. Su gerente, Carme Zapata, celebra “que un grupo que podría llenar perfectamente un espacio al aire libre haga esta apuesta”. El propósito es subrayar que “la vitalidad de las salas forma parte de la trama cultural de la ciudad” y que “los festivales se nutren de ellas, y no al revés”.

Un síntoma de que la normativa de la música en directo es mejorable lo tenemos en el aforo de Heliogàbal, restringido a 40 personas “cuando su capacidad real es de 90”, apunta Zapata, dado que esta sala de Gràcia tiene licencia para cafetería y no se le concede la que le permitiría acoger conciertos. “La administración tendría que esforzarse en modificar las leyes que restringen el acceso a la cultura”, señala, apuntando al departamento de Interior y al plan de usos del distrito.

Els Catarres han puesto a esta gira barcelonesa el título de ‘L’últim adéu’, que suena muy lapidario. No es que se vayan a retirar. “Como nos hemos ido despidiendo primero de Mallorca, luego de Valencia, y ahora de Barcelona, por eso le hemos puesto este nombre”, explica en cantante y guitarrista, Èric Vergés. “Pero no nos citaremos para hablar de planes hasta después del próximo verano”, revela Riera-Prats. No hay proyectos en solitario sobre la mesa, sino, simplemente, el deseo de dejar reposar el grupo. “Han sido seis años sin parar y necesitamos un descanso para coger energías”, argumenta la contrabajista Roser Cruells.

EXPANSIÓN VALENCIANA

Atrás quedan 170 conciertos de la gira ‘Supernova’, en apoyo al disco ‘Big bang’. Nombres ellos muy galácticos, a juego con estos siete conciertos que, precisa Riera-Prats estirando la metáfora, culminarán en “esas siete salas que simbolizan el sistema planetario”. De estas actuaciones, una veintena han sido en el País Valenciano, en contraste con temporadas anteriores. “Hemos notado que, después de la caída del PP, ese mercado se ha regenerado y se ha abierto. También Mallorca”, explica Vergés.

Los siete conciertos se acogerán a diversos formatos: el trío desnudo en Heliogàbal, sexteto “más ‘punkie’” en Sidecar, banda de nueve piezas en Apolo, Barts y Razzmatazz, con guitarras eléctricas (por primera vez) en Bikini y con cuarteto de cuerda “y repertorio con canciones más tranquilas” en Luz de Gas. Será su homenaje a unas salas que les acogieron como espectadores mucho antes de crear la banda. Èric recuerda su primer concierto, al que fue acompañado de Jan: el del grupo sueco punk-rock Millencolin, en Razzmatazz, entonces Zeleste. Tenían 16 años. “Fue descubrir un mundo, decir: ‘¡yo quiero hacer eso!’”. 

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