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Falcó, Lorenzo Falcó. Al servicio del Caudillo (de momento)

Arturo Pérez-Reverte nos presenta al personaje de su última novela, "amoral, sinvergüenza, oportunista, criminal y torturador "

Ernest Alós

Arturo Pérez Reverte, en la puerta de la Real Academia Española.

Arturo Pérez Reverte, en la puerta de la Real Academia Española. / JOSE LUIS ROCA

Tras haber creado un personaje que 'alafelizmente' ha protagonizado siete novelas de aventuras en los campos de batalla y las tabernas de la España ruinosamente imperial, Arturo Pérez-Reverte ha decidido construir una nueva figura con voluntad de continuidad. Lorenzo Falcó, un señorito jerezano que se busca la vida, sin ningún tipo de escrúpulos, en el mundo del tráfico de armas y el espionaje durante el convulso periodo que va de los años 20 a los 40. Y en su primera aparición, titulada simplemente 'Falcó' (recordemos el fundacional 'El capitán Alatriste'), al canalla, con un historial que incluye negocios con el IRA, los revolucionarios mexicanos y los rusos blancos y al que regresará en sus próximas novelas, lo encontramos a las órdenes de los servicios secretos de Franco en otoño de 1936, . Con el asesinato de una agente comunista camino de Barcelona como carta de presentación, un golpe mano en la retaguardia republicana como desafío y las clásicas novelas de espías como género de referencia.

Habrá quien pueda pensar que Falcó puede ser un Alatriste sin pluma en el sombrero, pistola Luger en lugar de espada y gabardina en vez de jubón. Pero no. "Alatriste está amargado y desilusionado porque ha visto traicionados los ideales a los que servía. Falcó no comparte nada de eso. Mi desafío, mi provocación, era situar en esa Europa pasto de todo tipo de ideologías un personaje amoral, un sinvergüenza oportunista, criminal y torturador pero que resultase elegante, simpático y encantador", responde el creador de semejante perla.

FALCÓ Y LA MUJER

Una escritora de 'best-sellers' históricos femeninos, Sarah Lark, psicóloga de formación, dice que aprovechó a fondo su tesis sobre las fantasías diurnas de las mujeres: cómo querrían ser, qué aventuras querrían vivir. ¿Ofrece Falcó, ese canalla ante el que caen rendidas, satisfacción a esas fantasías de muchos hombres? "De muchos hombres y de muchas mujeres. He visto en mi vida algunos Falcó, he visto cómo triunfan y eso me ha enseñado mucho sobre el género femenino", dice Pérez-Reverte.

Esa actitud de Falcó con las mujeres (más la violencia y la elección del bando franquista como campo de juego) es una de las aristas que puede dar de qué hablar, más allá de la pasión con la que el lector se deje absorber por la operación en la que se embarca. Falcó no entiende algo tan elemental hoy como que un 'no' es un 'no'. "Alguien que tortura y mata no se detiene por un 'no'. Ni Falcó ni nadie en los años 40 veía a la mujer como se la veía hoy, hubiese sido estúpido y anacrónico por mi parte reflejar ese punto de vista en una época en que el feminismo estaba circunscrito y no era omnipresente como ahora", sostiene el novelista. Eso sí, la actitud de Falcó se troca en respeto y camaradería cuando encuentra a una mujer "a la que reconoce como un igual, como un lobo en lugar de cordero".

FALCÓ Y LA GUERRA CIVIL

Falcó, provisionalmente al menos, está en su primera novela a las ordénes de un almirante, responsable de un ficticio servicio de contraespionaje en el cuartel general de Franco de Salamanca, que conduce operaciones encubiertas al margen de los servicios militares y de la Falange. Terreno minado. Especialmente cuando, estéticamente, la elegancia (esa elegancia de otra época, de pitillera de carey y reloj de oro que tanto seduce al novelista) parece inclinarse en la novela a favor de los personajes de este bando. "Por necesidades narrativas, Falcó pasa del cuartel general de un bando, de la retaguardia lujosa, a infiltrase en lugares sórdidos del bando republicano", aclara.

"La lectura que se hace en este país parte de etiquetas estúpidas, como corresponde a un país intensamente inculto. Si tú eres de derechas los rojos eran infames y si de izquierdas, los nacionales eran infames. Sabemos históricamente que los nacionales fueron más infames, sencillamente porque duraron mucho más tiempo; si hubiesen ganado los comunistas quizá la infamia hubiese tenido otro color. La condición humana siempre trae implícita la infamia, independientemente de cualquier ideología", plantea Pérez-Reverte.

Con un libro como este, alguna visión del conflicto -"aunque solo es el telón de fondo", sostiene- tenía que tomar. "Es evidente, visto desde arriba, dónde estaba la razón y dónde no, la república era legítima, pero cuando te acercas a nivel de personajes las líneas claras se difuminan. ¿Era más idealista un miliciano de 18 años que un falangista de 18 años que luchaba en las trincheras? Yo no lo puedo responder, y dudo que ningún lector de buena fe. Lo que hago es mostrar esos turbulentos años con la mirada de la época, cuando había gente de buena fe que creía que ideologías que aún no habían mostrado sus lados oscuros eran soluciones para la humanidad".

TORTURAS Y ASESINATOS

Falcó se desenvolverá en este periodo de entreguerras, en que unos y otros esgrimían los conceptos de lucha directa, revolución o puños y pistolas frente a la decadente 'democracia liberal'. No es tan distinto del de hoy, responde Pérez Reverte. "Lo que llamamos Occidente vive en un error gravísimo. Los conceptos de democracia, libertad y respeto a la vida humana no valen nada en muchos lugares. Yo me tomado copas en Angola con un tal Felipe, un portugués que paró la tortura para tomar una copa conmigo antes de seguir torturando. Me explicó cómo se hacía: procurar que no se vaya de las manos y se te muera, dejar reposar de vez en cuando, si es inteligente, dejarlo pensar, si es estúpdio tocarlo por otro lado, crear complicidad con un torturador bueno frente a otro malo... Después volvió a hacer su puerco oficio. Esa parte turbia y sucia del ser humano no la he aprendido en el cine, la he vivido, y mis novelas se benefician de esta experiencia personal. Hay gente para quien matar es natural, y en occidente no estamos preparados para hacerles frente. El lobo se nos echa encima y solo sabemos pedir que alguien haga algo. Por eso siempre ganan los malos".

EL CASO RICO

Pérez-Reverte se ha visto envuelto en los últimos días en un duelo real, a través de varios artículos de prensa, con su colega de la Real Academia Española Francisco Rico, con reproches varios sobre la cobardía de uno al defender los criterios de la RAE sobre el uso desdoblado del género gramatical, las expresiones utilizadas por el otro para definir a los académicos discrepantes, el lucro obtenido merced a las ediciones del 'Quijote', la asistencia o no a las sesiones de la docta casa... "El asunto está resuelto", zanja. 

EL FUTURO DE ALATRISTE

¿Y qué sucederá con Alatriste? ¿Por qué ha quedado en barbecho tras siete novelas? "No sé muy bien cuánto voy a vivir ni en qué condiciones voy a envejecer. No sé cuántos libros me quedan por poder escribir, pero hay otras novelas que quiero escribir y no he escrito. Si vivo mucho volveré a Alatriste. Y si no, me habrá dado muchas satisfacciones".

De hecho, la cronología de su capitán ya está escrita, y en el octavo volumen le tocaría participar en la guerra de Catalunya, de 1640 a 1642. Es decir, Alatriste y Els Segadors. El asesinato del virrey. La batalla de Montjuïc. ¿Quizá no sea este el mejor momento para meterse en estos berenjenales? Pérez-Reverte responde: "Me conoces, así que sabes que eso no me detendría".