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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

Blake Lively, sola contra el tiburón

Jaume Collet-Serra dirige 'Infierno azul', exitoso 'thriller' de supervivencia con Blake Lively acosada por un gigantesco escualo blanco

Juan Manuel Freire

Blake Lively, en Infierno azul, de Jaume Collet-Serra.

Blake Lively, en Infierno azul, de Jaume Collet-Serra.

Una chica, un tiburón y mucha agua. Eso es prácticamente todo con lo que podía trabajar Jaume-Collet Serra en ‘Infierno azul’, pero esta limitación, lejos de disuadirle, arrastró al director catalán (afincado en Hollywood desde los 18) a esta historia de supervivencia. “El guion formaba parte de la Blacklist, una lista que se hace cada año con guiones que tienen reconocimiento pero no se han producido”, nos explica por teléfono. “Hubo una puja de varios estudios y al final se lo quedaron la productora Lynn Harris y su marido con Sony. Lo leí y me gustó, pero en ese momento no podía hacerlo porque estaba terminando ‘Una noche para sobrevivir’. La historia, sin embargo, se quedó conmigo. Era simple pero complicada. El desafío me atraía”.

En la película, que el viernes llega a España tras triunfar en EEUU, Blake Lively (antigua heroína de 'Gossip girl') encarna a una joven surfera en busca del paraíso: una playa solitaria de México a la que solía venir su madre, fallecida hace poco de cáncer. Por desgracia, esta playa no es tan solitaria y cuenta al menos con un habitante: un gran tiburón blanco que, tras hacer un poco de las suyas, la mantendrá anclada en una roca durante buena parte del metraje, con la sola compañía de una carismática gaviota. La lucha será encarnizada.

“Todo era un desafío”, recuerda Collet-Serra. “Tener a un personaje solo, rodeado de agua, con un tiburón en 3D que no veríamos nunca en el rodaje… Y después estaban los tiempos. Me lo volvieron ofrecer hace menos de un año con la condición de estrenar el 24 de junio. Rodamos en ocho semanas a partir del octubre pasado. Se hizo muy rápido. Fue una locura”.

UNA ACTRIZ REDESCUBIERTA

‘Infierno azul’ funciona tan bien como funciona gracias, sobre todo, a la labor de Lively, actriz a menudo considerada simple maniquí decorativo. Collet-Serra se detiene en su físico durante la primera media hora, pero en la hora restante (sí, esto dura 87 tensos minutos) saca a relucir su poco explotado potencial dramático. “Yo creo que la industria descubrió a Blake con 'El secreto de Adaline'. Era una película de la que nadie esperaba nada y que hizo bastante dinero. Este papel no era fácil; requería una gran disposición física y dramática. Yo intuía que ella podría”.

Collet-Serra no considera ‘Infierno azul’ tanto una película de tiburón como, simplemente, de supervivencia. “Siempre parece que estoy haciendo películas de subgéneros. De niños malos [‘La huérfana’], de aviones [‘Non-Stop (Sin escalas)’]… Pero, en realidad, no me paro a pensar en ello ni tampoco repaso títulos. La mayor diferencia de nuestra película con otras es que nosotros podemos hacer un tiburón fotorrealista, y enseñarlo cuanto queramos, porque tenemos el dinero para ello”. De su alrededor de quince millones y medio de euros de presupuesto, la mayoría se destinaron a los efectos especiales. Ha ganado ya casi tres veces lo invertido; nada mal para una producción que no es secuela de nada.

ARTESANO DEL SIGLO XXI

Cuando se habla de grandes cineastas de nuestras tierras, a menudo se nos olvida hablar de Collet-Serra, quien desde hace más de una década encadena, sin respiro, proyectos de género rodados con suma eficacia y no poco grado de estilización. Es por culpa de la vieja displicencia hacia el cine de género(s), a menudo considerado inferior al que hace alarde de sus (quizá obvias) honduras filosóficas o afanes autorales.

Pregunto a Collet-Serra si se siente como un artesano de género del siglo XXI, un equivalente actual de lo que fueron John Badham [‘Juegos de guerra’, ‘El trueno azul’] o Peter Hyams [‘Timecop, policía en el tiempo’] en otros tiempos. “Sí, sí. Hay directores cuyos nombres no se reconocen y que no han pasado a primera línea que, sin embargo, han hecho grandes películas. Yo voy haciendo mis cosas”. Casi más que artesano, Jaume es trabajólico: “No puedo parar de rodar. Algunos directores esperan hasta cuatro años entre películas. Yo no puedo. Tengo una adicción. Estoy rodando otra”.

Se trata de ‘The commuter’, su cuarta colaboración con el actor Liam Neeson tras ‘Sin identidad’ (2011), ‘Non-Stop (Sin escalas)’ (2013) y ‘Una noche para sobrevivir’ (2015). Iba a preguntar por esta relación tan estrecha como la de Scorsese y De Niro, pero los escasos diez minutos de 'phoner' llegan a su fin. Quizá la próxima vez. 

Cinco películas clave de Jaume Collet-Serra

La casa de cera (2005)
Su primera película después de haber firmado un puñado de videoclips y anuncios. Sin ser redonda, contiene momentos de verdadera brillantez visual.


La huérfana (2009)
Versión femenina de ‘La profecía’ y ‘El buen hijo’, con más sangre y delirio que cualquiera de las dos. Muy camp, bastante divertida. Su primera colaboración con Vera Farmiga, también en ‘The commuter’.


Sin identidad (2011)
Este 'thriller' neo-hitchcockiano sobre suplantaciones de personalidad supuso el comienzo de su asociación con Neeson. Dato curioso: primera película de un director estatal número 1 en EEUU.


Non-Stop (Sin escalas) (2014)
Antes de ‘Infierno azul’, Collet-Serra ya había mostrado su capacidad para sacar partido de un espacio limitado en este thriller desarrollado por entero dentro de un avión. Gozosamente juguetón y pulp.


Una noche para sobrevivir (2015)
Para algunos, el mejor filme del barcelonés hasta la fecha. Un cruce de western clásico (esos hijos pagando por los pecados de los padres) con acción al estilo de los 80 que merece un rescate en toda regla.

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