Philippe Faucon: 'Fátima' quiere dar voz a las mujeres que no la tienen en Francia"

El director francés estrena 'Fátima', drama sobre la integración que triunfó en los últimos Premios César del cine francés

Philippe Faucon, en el rodaje de ’Fátima’.

Philippe Faucon, en el rodaje de ’Fátima’. / LAURENT GUERIN

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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'Fátima' fue la auténtica sorpresa en la pasada edición de los Premios Cesar, donde ganó tres premios, entre ellos el de mejor película, imponiéndose a las supuestamente favoritas del año, 'Deephan', 'Mi amor' o 'Mustang. La película es la historia real de una mujer marroquí que emigró a Francia con sus dos hijas, que está separada y que tiene que sobrevivir realizando trabajos de limpieza. Está basada en los diarios de Fátima Elayoubi, en los que la autora intentó expresar a través de la palabra literaria todo su sentimiento de indefensión e incomprensión frente al mundo que la rodeaba. Philippe Faucon es el director de esta película que contiene dentro una verdad y una sinceridad aplastantes.

¿Qué es lo que más le interesó del diario poético de Fátima Elayoubi a la hora de adaptarlo a la pantalla? En él descubrí a una mujer de una personalidad arrolladora. Una persona luchadora que ha intentado mantenerse en pie a pesar de todas las dificultades por las que ha tenido que atravesar. Que no tuvo la oportunidad de recibir una educación y que se formó por su cuenta hasta el punto de alcanzar una entidad literaria sorprendente.

Supongo que no fue nada fácil poner en imágenes sentimientos tan íntimos. Cuando leí el diario supe que no sería nada fácil adaptarlo, porque ella lo había escrito a lo largo de muchos años y no tenía una estructura sencilla para convertirlo en guion porque está hecho a partir de reflexiones, pensamientos, poemas. Es muy profundo y tiene un carácter confesional. Parte de la necesidad de escribir de una mujer que no puede manifestarse de otra forma porque está muda en Francia. Y encuentra la forma de hacerlo a través del monólogo interior, expresando todo lo que no puede decir a la gente que le rodea y, en particular, a sus dos hijas. El reto fue articular todos estos elementos y convertirlos en una historia de ficción.

Fátima está planteada a partir del choque cultura y sobre todo generacional. Sí, en la película se plantea la relación entre la generación de los niños nacidos en Francia y sus progenitores. Son mundos diametralmente opuestos que están condenados a colisionar. Esto era lo interesante. Y sobre todo la forma en la que el idioma termina convirtiéndose en una barrera infranqueable, porque la diferencia lingüística les impide profundizar en las cosas importantes, y eso produce una frustración y un dolor muy grande.

La película se centra de manera muy especial en el mundo femenino. Los hombres aparecen de una manera muy tangencial. Son ellas las que tienen que salir adelante por sí mismas. Tres mujeres que viven en una situación de precariedad y aislamiento dentro de una sociedad que no entienden y en la que no se sienten integradas. Tres mujeres frágiles pero que buscan encontrar su lugar.

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¿Qué estilo intentó imprimir a la película? Pues quise que fuera lo más desnudo posible. Tiene un carácter casi documental y costumbrista, del día a día. La puesta en escena es muy sencilla porque no quería complicar las cosas con iluminación y maquinaria porque hubiera matado la naturalidad de la propuesta, y yo quería que fuera lo más espontánea posible.

¿Cree que la auténtica Fátima se ha visto reflejada en la película? Tenía miedo con eso. Hablamos mucho al respecto y creo que lo verdaderamente importante para ella no era su propia historia, sino la de todas las demás Fátimas, esas miles de mujeres que han tenido que pasar por su misma situación. Esa era su principal preocupación, y que la película sirviera como vehículo de denuncia y también de reflexión. Quería dar voz a todas esas mujeres que no la tienen en Francia.