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Trafalgar literario

Óscar López

Sé que en mi anterior columna me puse muy cervantino, así que me van a permitir que hoy me refiera a su coetáneo y colega en excelencias y aniversarios fúnebres, William Shakespeare. Ya saben que los dos murieron hace cuatro siglos y que desde hace meses se discute sobre si los ingleses están tratando mejor a su autor de cabecera que nosotros al nuestro. Así que tras visitar los campos de Montiel y de la Mancha, alcé el vuelo y pasé unas jornadas por Londres y Stratford-upon-Avon, para comprobar in situ si existe o no semejante afrenta.

Pues bien, de entrada les diré que la impresión que uno se lleva es de que perdemos, si no por KO, sí a los puntos, y con una buena diferencia. Cierto es que ellos juegan con ventaja ya que están de celebraciones 'dos en uno'. Hace un par de años se conmemoraron los 450 años de su nacimiento y han alargado los festejos durante dos más para hacerlos coincidir con los 400 de su muerte. Pero al margen de los actos desarrollados en el propio país, lo que han sabido hacer muy bien es trasladar el homenaje allende sus fronteras.

Verbigracia: el Globe, el teatro londinense donde Shakespeare estrenó sus grandes obras, ha paseado durante estos dos años su versión de 'Hamlet' por 205 países de todo el mundo; y el proyecto The Complete Walk, en el que se proyectan 37 cortometrajes que ilustran todas las obras del dramaturgo, se ha podido disfrutar o se disfrutará en ciudades como Madrid, Málaga, Barcelona o Pamplona. Pero el comparativo también incide en el propio sistema educativo.

Para un estudiante británico declamar a Shakespeare es como para uno de aquí no declamar a nadie. Esa es la gran diferencia. Esa y que, a lo mejor me equivoco, pero tengo la impresión de que en España se han publicado más estudios sobre el autor inglés que sobre el nuestro. Editoriales como Anagrama, Stella Maris, Cátedra, Gredos, o Galaxia Gutenberg se han sumado a estas celebraciones con excelentes libros. Quizás deberíamos asumir de una vez y con toda humildad, que en todo este asunto de 'Cervantes versus Shakespeare' también sufrimos nuestro particular Trafalgar literario.