DEBUT EN EL MERCAT

Desmontando el paraíso sueco

La coreógrafa valenciana Marina Mascarell cuestiona el modelo nórdico en 'Mongrel' con la Compañía de Danza la Ópera de Gotemburgo

Los intérpretes de la ’Mongrel’ en una escena de la obra. 

Los intérpretes de la ’Mongrel’ en una escena de la obra.  / MATS B CKER

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Doble debut en el Mercat de les Flors este fin de semana. La Compañía de Danza de la Ópera de Gotemburgo (Suecia) aterriza por primera vez en Montjuïc y también la coreógrafa valenciana Marina Mascarell, una pujante creadora a tener en cuenta, autora de 'Mongrel'. Su obra cuestiona el paradisíaco modelo social de Suecia y los países nórdicos donde bajo esa capa de aparente paz bullen también los conflictos, la envidia y el miedo. "Lo que ocurre en Suecia pasa en todo el mundo. La sociedad está cada vez más polarizada entre quienes quieren abrir la puerta a quienes llegan de fuera y quienes no. Es un tema universal", destaca Mascarell.  

Doce bailarines y ninguno de ellos sueco -hay una veintena de nacionalidades entre los 38 bailarines de la compañía- interpretan la obra junto a los compositores de la banda sonora, el norteamericano Chris Lancaster y la madrileña Yamila Ríos. Ellos se encargan del sonido del violonchelo, la voz y la electrónica, a los que se suma la percusión realizada con un instrumento nada convencional pero muy nórdico: un gran bloque de hielo.

"Físicamente he empujado a los bailarines a ir al límite", reconoce Mascarell cuyo apellido no guarda parentesco con el anterior 'conseller' de Cultura, Ferran Mascarell. "Todos los movimientos surgen de la improvisación. Creo en la organicidad del cuerpo, en la energía que genera y viaja por él. Para mí el movimiento nunca termina", añade la coreógrafa, con bagaje en taichí y otras formas de movimiento más allá de la danza contemporánea. 

CREACIÓN CONJUNTA 

La obra confronta las ansias de independencia del ser humano con su necesidad de integrarse en una comunidad. "La coreografía, la música y la escenografía se crearon de forma conjunta. Me gusta trabajar con los bailarines a partir de sus personalidades, de su movimiento. Todos son extraordinarios". Desde que dejara España con 24 años su carrera se ha desarrollado como bailarina y coreógrafa junto a compañías punteras como la holandesa Nederlands Dans Theater, la I y la II, y la norteamericana Cedar Lake, Mascarell despunta en Europa donde el año pasado consiguió el BNG Bank Excellent Talent Dance Award con 'It is like a large animal…' 

'Mongrel', como todos sus trabajos, es fruto de un largo proceso de preparación. Mascarell dedicó ocho meses a sumergirse en lecturas relacionadas con los temas a abordar. Desde 'El extranjero', de Albert Camus, hasta 'The almost  nearly perfect people', un divertido análisis sobre las sociedades nórdicas del periodista Michael Booth pasando por textos de Focault y Hanna Arendt. También visionó películas de Ingmar Bergman, Lars von Trier y Roy Andersson.

Las experiencias personales de los propios bailarines también han contribuido a la propuesta. La búsqueda de in formación se completó a través de una encuesta realizada tanto a ellos como a personas con pasaporte sueco. "Las frases y las palabras más interesantes surgieron allí. Con ellas hemos creado un texto en inglés que cohesiona el espectáculo", explica Mascarell. 

LEY DE JANTE A EXAMEN 

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Más allá del miedo o la curiosidad que genera lo diferente, la obra cuestiona la homogeneidad imperante en la cultura sueca marcada por la Ley de Jante cuyas normas "asfixiantes" impiden al individuo destacar por encima del resto. "Hay una palabra sueca que no tiene traducción y que resume muy bien ese espíritu: 'lagom'. Quiere decir 'lo correcto', 'lo justo'. Pero también significa 'ir tirando' y 'ni mucho ni poco". El vocablo se remonta a la era de los vikingos. "Decían 'lagom' cuando se pasaban el cuerno de cerveza entre ellos recordando que debía haber para todos". 

Mascarell también aportó su propia experiencia como emigrante a la obra. "Al principio a todos nos cuesta encajar en otra sociedad. A mí me costó adaptarme a Holanda, donde vivo. Pero me he acostrumbrado y amo ese país donde he podido desarrollar mi carrera. Le debo mucho. Dudo de que hubiera podido hacer lo mismo en España. Es una lástima pero es así".