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Muere Zaha Hadid, estrella del 'boom' arquitectónico

La creadora, la primera mujer con el premio Pritzker, ha fallecido en Miami a los 65 años

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

La arquitecta Zaha Hadid. 

La arquitecta Zaha Hadid.  / KEVORK DJANSEZIAN

Fue una mujer de armas tomar con fama de carácter difícil que ella achacaba a eso, a su condición de mujer, una condición que sumada a la de árabe no le había puesto las cosas fáciles en un mundo básicamente masculino como es el de la arquitectura de élite. Pero también era tenaz, además de talentosa, de manera que acabo en el Olimpo de la profesión cuando en el 2004 se convirtió en la primera mujer en ganar el Pritzker, el nobel de la arquitectura, y fue la única del pelotón de arquitectos estrella que levantaron edificios icónicos antes de la crisis. Era Zaha Hadid (Bagdad, 1950), la considerada mejor arquitecta del mundo, con permiso de la otra laureada con el galardón Kazuyo Sejima, que ha muerto este jueves repentinamente en Miami (EEUU) a los 65 años.

Diseñó dos grandes proyectos para Barcelona ninguno de los cuales se 
acabó por realizar

Se la consideraba la reina del movimiento deconstructivista, una corriente que apuesta por la visión global de todos los campos del diseño, desde la estructura del edificio hasta la decoración interior. De hecho, Hadid no solo proyectó construcciones sino que también puso su talento al servicio de la creación de muebles, ropa, complementos y recientemente joyas. Su última colaboración en este campo fue con la firma danesa Georg Jensen, ocho piezas que se presentaron la semana pasada en la feria de joyería Baselworld. Y se la consideraba también más teórica que constructora, en parte debido a su extremo vanguardismo y originalidad que muchas veces creaban dudas sobre lo arriesgado de sus construcciones y lo elevado de su coste.

Innovadora por naturaleza, lo suyo era la fluidez, las formas orgánicas y las líneas sensuales

Innovadora por naturaleza, lo suyo era la fluidez, las formas orgánicas y las líneas sensuales. Y al igual que su admirado Oscar Niemeyer despreciaba la línea recta y apostaba por las estructuras aparentemente líquidas. Flujos de movimiento que conseguía con la superposición de planos, una de sus señas de identidad. Con ellos trabajó en el primero de sus proyectos fallidos en Barcelona. En el 2003 se le encargó la urbanización de la plaza de las Arts para revitalizar el espacio residual ubicado entre las Glòries, el Auditori y el Teatre Nacional. La maqueta quitaba el hipo; el precio, también. Así que el proyecto acabo por descartarse por caro, algo similar a lo que ocurrió con el segundo de sus diseños para Barcelona.

LA TORRE ESPIRAL

En el 2009 la arquitecta puso la primera piedra de la Torre Espiral, el que tenía que ser el edificio símbolo del campus del Besòs,  una construcción de 11 plantas realizada con diferentes superposiciones romboidales que la crisis finiquitó en el 2011. Tampoco tuvieron mejor suerte otros de sus proyectos españoles, como la biblioteca de la Universidad de Sevilla y la sede del BBK en Bilbao. A medias se quedó el Master Plan de Zorrotzaurre, también en Bilbao, cuyo proyecto final fue otro pero hecho a partir de la propuesta de Hadid. Sí consiguió llevar a buen puerto el Pabellón Puente de la Expo de Zaragoza, una intervención en las Bodegas López de Heredia en La Rioja, la estación de Euskotren de Durango (pero no la sede de la empresa) y el diseño de una planta del hotel Silken Puerta América de Madrid.

Más suerte tuvo en el resto del mundo, donde levantó edificios icónicos, entre ellos el innovador Maxxi (el museo de arte contemporáneo de Roma), el monumental Centro Heydar Aliyev en Bakú (Azerbaiyán), y el Centro Acuático de los Juegos Olímpicos de Londres. También son famosos la espectacular Ópera de Guangzhou (China), realizada con granito, acero y cristal; el elogiado Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal en Cincinnati (EE.UU), el primer proyecto de Hadid en ese país; y el que fue su debut: la Estación de Bomberos Vitra, en Weil am Rhein (Alemania).

Además del premio Pritzker, Hadid, nacida en Irak pero con nacionalidad británica (estudió y abrió su despacho, en 1979, en Londres), contaba con otras numerosas condecoraciones, como el premio Mies van der Rohe,  la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects  y la Orden del Imperio Británico. 

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