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Un completo 'Cellini' de La Fura

El montaje de la versión más amplia de la ópera de Berlioz, a cargo de Carlus Padrissa, ilumina la inauguración de la temporada de Colonia

CÉSAR LÓPEZ ROSELL / COLONIA

Una imagen del montaje de Benvenuto Cellini de La Fura.

Una imagen del montaje de Benvenuto Cellini de La Fura.

Otro gran ‘Benvenuto Cellini’ era posible. Una semana después de la triunfal puesta en escena de Terry Gilliam en el Liceu, La Fura iluminó el domingo el Staatenhaus de Colonia en la inauguración de la temporada lírica de la ciudad alemana. La versión completa del montaje de la ópera de Berlioz, con cerca de cuatro horas de duración, tuvo una gran acogida y los componentes del grupo catalán encabezados por Carlus Padrissa se vieron obligados a salir a saludar dos veces, entre sinceros bravos y aplausos del público que había agotado las entradas del recinto ferial. Este espacio seguirá siendo sede durante dos años más de la programación operística local al no poder terminar las obras de renovación del teatro oficial por quiebra de la empresa constructora. Hubo un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del atentado terrorista de Francia y la orquesta interpretó la versión de Berlioz de ‘La Marsellesa’ seguida de pie por el público.

Este edificio de aire industrial ya fue sede hace cuatro años del éxito de la puesta en escena que Padrissa hizo de ‘Sontag’, una producción de nueve horas de la última parte de la magna obra de Stockhausen ‘Luz’. Un posterior éxito con ‘Parsifal’ propició el encargo de este ‘Cellini’, pensado para el remozado teatro, que debían inaugurar Angela Merkel y la recién elegida alcaldesa Henriette Rilke, quien todavía no se ha recuperado de las lesiones que le ocasionó hace menos de un mes el ataque de un fanático xenófobo.

ARRIESGADA PRODUCCIÓN

El cambio de escenario obligó a La Fura a readaptar el proyecto, lo que supuso un estímulo para la desbordante imaginación del director, que se encuentra como pez en el agua en naves de las características de la de Colonia. Esta nueva propuesta, muy diferente a la ofrecida por el fundador de Monty Python en Barcelona, acabó beneficiando a los resultados creativos. Las 16 columnas de la sala y la anchura de 40 metros de la boca del escenario obligaron a un esfuerzo suplementario para enfrentarse a una producción muy arriesgada.

Para empezar, la orquesta y coros, muy bien dirigidos por el francés François-Xavier Roth, se situaron en el fondo del escenario para proyectar una mejor sonoridad. La estrategia funcionó, así como también el objetivo de ofrecer una visión más completa de la peripecia vital y artística del escultor renacentista. El público disfrutó de este montaje de renovada y pulida estética ‘furera’, en el que sin necesidad de grúas y lejos de la circense espectacularidad y carga de humor de Gilliam, el grupo desplegó fuerza visual y gran agilidad narrativa.

NUEVAS APORTACIONES

Para superar el reto, Padrissa ha recurrido a la autobiografía ‘Vida’ del artista florentino, centrando el relato en las tres capas superpuestas de la historia: el Carnaval, la intriga amorosa y la relacionada con el arte, el poder y el papel corruptor de los mecenas encabezados por el Papa Clemente VII (Nikolay Didenko).  El trío formado por Cellini (un buen Ferdinand von Bothmer), Teresa (espléndida Emily Hindrichs) y Fieramosca (Nikolai Bolchev), rival artístico del protagonista, sigue capitalizando el desarrollo de la trama, pero el montaje incorpora aportaciones que no aparecen en el libreto y que ayudan a configurar un complementario relato paralelo.

El sello del montaje se pone de manifiesto desde la obertura, en la que aparece Cellini dibujando y Teresa hojeando la biografía del escultor. El artefacto de ocho metros de la cabeza diseñada por Roland Olbeter domina la sugerente escenografía. Sobre ella y las columnas se proyectan, a lo largo de la función, vídeos de Fritz Gracia alusivos a la trama. Las proyecciones incluyen grabaciones de anónimos ciudadanos de Colonia que desde las 11,11 horas del 11 de este mes viven la primera parte de su famoso Carnaval. Los cambios de este rostro, hasta llegar a la impactante calavera final, constituyen un elemento de gran calado expositivo. Desde su interior surgen personajes que sobrevuelan la escena en un vistoso ballet aéreo. Al mismo tiempo frases del libro de Cellini se proyectan en escena y ayudan a conocer mejor la personalidad del artista y a recordar los pasajes más relevantes de la biografía de un personaje “valiente, libre y un tanto chulesco”, según Padrissa.

UN CRISTO IMPACTANTE

Las escenas del Carnaval están muy bien resueltas. Además de un buen movimiento de masas, brilla el espectacular vestuario de Chu Uroz, que ha tenido que elaborar 400 trajes diferentes.Hay pasajes inesperados, como el del puñetazo de Piero Torrigiani a Miguel Ángel, ambos coetáneos de Cellini, así como alusiones a los Médici y críticas a la curia romana. Y un momento especialmente impactante: el de la exhibición de un Cristo desnudo en la cruz encarnado por un actor. Representa a la escultura que se exhibe en El Escorial, que es obra del protagonista de esta ópera y surgió como fruto de una alucinación. El elegante paseo por el escenario de esta imagen, flanqueada por seis figurantes voladores, impresionó a la sala.

La Fura, que afronta su tercera obra de Berlioz después de ‘La maldición de Fausto’ y ‘Las troyanas’, ha recibido ya el encargo de la Ópera de Colonia para llevar a escena ‘Béatrice et Bénédict’, la única ópera del autor que aún no ha abordado. En abril, y a bordo del barco ‘Naumon’, ofrecerá dentro de la temporada de Colonia ‘Sirenas del Rin’, una obra de pequeño formato creada junto a Marc Rosich.

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