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CRÍTICA DE CONCIERTO

Pi de la Serra, cantautor y 'bluesman'

El músico fundió crónica social y carácter instrumental en la presentación de 'Dues tasses' en el Auditori

Jordi Bianciotto

Quico Pi de la Serra, en la sala 3 del Auditori, el viernes 13 de noviembre.

Quico Pi de la Serra, en la sala 3 del Auditori, el viernes 13 de noviembre. / FERRAN SENDRA

En una de sus canciones de los 60, ‘Els fariseus’, Quico Pi de la Serra adviertía: “No sóc predicador malgrat la meva barba”, aunque “la copa ja vessa i jo ha m’he esquitxat”. Cinco décadas después, vista su vigencia, el cantautor la incluye en su nuevo disco, ‘Dues tasses’, que combina regrabaciones y estrenos y que presentó el viernes en el Auditori (sala 3), en un recital que fundió sus artes como cronista sarcástico con un apasionado cultivo del blues.

Pi de la Serra no se reconocerá como predicador, pero sigue brindando esa mirada ácida, de advertencia o denuncia, herencia del retratismo de su clásico ‘L’home del carrer’, pieza que revisó en un recital generoso, con 22 canciones en dos horas, donde el cantautor se fundió con el ‘bluesman’. Y el músico con el divulgador: en sus versiones de Big Bill Broonzy y Memphis Minnie dio detalles sobre ellos deteniéndose incluso en fechas y lugares de nacimiento y muerte, como si estuviera en el estudio de radio en el que dirige su pedagógico programa ‘T’agrada el blues?’.

UN PI DE LA SERRA EN FORMA

Sí, Pi de la Serra abrió hace tiempo su corazón al género afroamericano, y entró en escena con el trote de rhythm’n’blues de ‘Si la merda fos or els pobres naixerien sense cul’, donde se apreció el empaque de su banda, con la guitarra de Amadeu Casas y la armónica de Joan Pau Cumelles en primera línea. Tras rescates como ‘Maria Joanna’, que dedicó al expresidente uruguayo Mujica por legalizar la marihuana, y ‘Sota dels astres del jazz’, préstamo de Paolo Conte, atacó el material nuevo y ahí brilló ese ‘Quan un es torna gran’, sincero y con mala uva. Una canción sobre envejecer hecha por un músico de 73 años. No se ve todos los días.

Con ‘Si els fills de puta volessin no veuríem mai el sol’, ‘Merda’ (el título real de la burlona ‘Verda’) y ‘La cultura’ disfrutamos de un Pi de la Serra en forma, observador comprometido y músico con raíces, trovador y 'bluesman'. Estamos a tiempo de tratarle como merece. Que luego, algún día, no lleguen los llantos autoinculpatorios, como con Ovidi Montllor

Temas: Auditori

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