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EL GALARDÓN MEJOR DOTADO

Alicia Giménez Bartlett: «He querido jugar con lo que nos escandaliza»

La escritora gana el Premio Planeta con su novela 'Hombres desnudos'

ELENA HEVIA
BARCELONA

Que ejercer el oficio más viejo del mundo no es privativo de las mujeres es algo sabido, pero quizá poco explorado. Alicia Giménez Bartlett ha dejado esta vez a su inspectora de policía Petra Delicado en dique seco para adentrarse en el sórdido mundo de los strippers en su novela Hombres desnudos, que le ha valido el Planeta 2015. Hábil estratega en eso de pensar sobre los roles sexuales, a la autora le gusta provocar y no solo con esta historia sobre el encuentro de un profesor de literatura convertido en boy y de la mujer que le paga.

-Recogió usted el premio con una camiseta en la que podía leerse Merde. ¿Puedo preguntarle por qué?

 

-Es una pequeña gamberrada. Ya no puedo hacer la revolución, ni decir inconveniencias. Es mi pequeño grito de libertad. Y lo hago en francés, que siempre suena mejor.

-A su lado estaba Mas, recién salido de su declaración ante el juez. ¿Le hizo algún comentario sobre el Merde? ¿Se sintió aludido?

-No creo que estuviera para fijarse en camisetas.

-¿Hay que reírse ante los premios?

-Yo me río delante de todo lo que implica tomarme demasiado en serio a mí misma. Siempre reacciono contra eso de una manera humorística. Pero no específicamente en los premios sino en cualquier acto solemne en el que se espera que digas algo pautado.

-Pero en esta novela, por lo que parece, no hay demasiado sentido del humor.

 

-No lo crea. El amigo del protagonista, el que le lleva al mundo de los strippers, es como una especie de bufón de Shakespeare que junto a frases muy ciertas suelta cosas como: ¡qué te cagas tío! Pero sí, no hay mucho humor.

-¿Y por qué? ¿Se ha dejado dominar por el ambiente opresivo de la crisis? ¿Se podría decir que el libro habla de cómo nuestra situación económica nos está encanallando?

-Pues la novela es exactamente eso. La crisis puede sacar lo peor de ti, lo que menos imaginabas tener dentro. Pero al mismo tiempo están los personajes y su psicología. Solo con temas sociales no se hace una novela.

-¿Y cual sería su tema de fondo menos explícito?

 

-Que en esta sociedad las clases sociales están más presentes que nunca y que los que están por encima siempre tienden a joderte si tienen la oportunidad de hacerlo.

-¿Es, por lo tanto, una historia política?

 

-Puede decirse que sí.

-Esta podría ser su novela con una carga sexual más explícita. ¿Me equivoco?

-Tampoco es las sombras de Grey. He querido jugar con lo que nos escandaliza. Que sea precisamente un hombre quien viva en el mundillo cercano a la prostitución. Pero confieso que soy mala describiendo escenas de sexo.

-¿Y quién no?

-En un club de lectura, todo chicas, me preguntaron que por qué Petra Delicado apenas follaba. Yo me quedé sorprendida porque mi Petra tiene una vida sexual bastante movidita. Y la chica me respondió que sus polvos apenas duraban dos frases.

-Aquí se habrá explayado un poco más.

-Pon que sean cuatro frases.

-¿Le interesaba hablar de los roles tradicionales de hombres y mujeres?

 

-Y de cómo cuando se intercambian se producen cosas interesantísimas y se ponen en evidencia todos los tópicos que manejamos. No gustará a los que sean muy maximalistas.

-¿Se podría decir que la diferencia no está en los géneros sino en las relaciones de poder?

 

-Eso es. Y eso es algo que en mi novela se ve clarísimo.

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