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UN 'THIRILLER' SOBRE LAS ANDANZAS DEL FAMOSO ESPÍA

Eduard Fernández dará vida a Francisco Paesa en el cine

El director Alberto Rodríguez inicia el rodaje de 'El hombre de las mil caras'

BEATRIZ MARTÍNEZ / MADRID

El año pasado Alberto Rodríguez consiguió gracias a La isla mínima consolidarse como uno de los grandes directores del cine español actual. Ahora está a punto de comenzar el rodaje de lo que será su próxima película, El hombre de las mil caras, un thriller desarrollado por Zeta Audiovisual, ambientado en los noventa y que entronca con la historia política reciente de nuestro país. Su personaje central es Francisco Paesa, un agente secreto que tuvo un papel determinante en la fuga y posterior entrega del que fuera en el momento jefe de la Guardia Civil, Luis Roldán.

«Se trata de uno de nuestros proyectos más antiguos y deseados», cuenta Paco Ramos, productor de Zeta Audiovisual. «Ha tenido varias encarnaciones, porque era una producción compleja y delicada. Pero gracias a Alberto Rodríguez y su equipo (su guionista habitual Rafael Cobos y su productor, José Antonio Félez), hemos logrado encauzarlo del modo adecuado y sacarlo adelante».

Cinco millones

La película -coproducida además por Atresmedia Cine, Atípica Films, Sacromonte Films y El espía de las mil caras AIE- tiene un presupuesto de 5 millones de euros y se rodará a lo largo de 11 semanas en escenarios tan diversos como Madrid, París, Ginebra y Singapur. Un gran esfuerzo de producción que Ramos afronta con tranquilidad y entusiasmo: «Nosotros hemos orquestado el proyecto, pero confiamos plenamente en la capacidad de Rodríguez y su gente, porque han logrado crear a lo largo de todas las películas que han desarrollado juntos, un ecosistema de trabajo perfectamente organizado. A partir de ahora, seremos sus compañeros de viaje».

La película está protagonizada por Marta Etura, José Coronado, Carlos Santos (que encarnará a Luis Roldán) y Eduard Fernández como protagonista en el papel de Paesa. «Resulta increíble cómo España es capaz de generar personajes como éste, que se mueven por las cloacas del Estado y que se alimentan de la necesidad de poder», continúa Ramos. Personajes cínicos, leales, traidores e impostores dentro de una trama llena de ramificaciones que nos traslada desde a la época de la guerra sucia contra ETA hasta el inicio de una de las conspiraciones de corrupción más sibilinas de la democracia. «Es una película metafórica que habla de nuestro país, de los noventa, pero también sirve como referente a la hora de analizar la realidad actual. Y todo en clave de thriller incisivo y lleno de mordiente», concluye el productor.

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