En el fin del mundo

CRÍTICA Joan Benesiu demuestra que sabe crear mundos diferentes

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VICENÇ PAGÈS JORDÀ

En poco más de dos años, Edicions del Periscopi ha publicado unas cuantas traducciones memorables (las de Foster Wallace y Karen Russell, especialmente, y también el éxito Ànima de Wajdi Mouawad), pero hasta ahora no había editado a ningún autor catalán comparable. En este sentido, Gegants de gel, de Joan Benesiu (Beneixama, 1971), representa un salto cualitativo. La novela está situada en la ciudad argentina de Ushuaia, considerada la más austral del planeta, y que es conocida como «el fin del mundo». Llegan a ella viajeros de todas partes, cada uno cargado con su historia más o menos cierta. Unos cuantos se encuentran  cada tarde en el bar Katowice, que funciona como la venta de El Quijote, es decir el lugar donde los personajes se explican mutuamente sus historias.

HISTORIAS DE USHUAIA / Encontramos en la misma mesa al estudiante mexicano, al inglés de media edad que busca el rastro de su hermano muerto, al joven francés desengañado del trabajo, a la polaca propietaria del bar, que solamente tienen en común la soledad y el exilio. En cambio, ignoramos la biografía del narrador, más interesante en las otras vidas que en la suya.

Gegants de gel está formada por las historias que confluyen en Ushuaia, y que tanto pueden centrarse en un adolescente de Liverpool que chatea con desconocidos como en el destierro a raíz de la segunda guerra mundial. Benesiu demuestra que sabe crear mundos diferentes y cruzarlos de manera atractiva, ya que las historias continúan creciendo y ramificándose en Ushuaia.

Joan Benesiu, profesor de filosofía, ganó el Premi Ciutat de Xàtiva en el 2007 con la novela Intercanvi y publicó Gegants de gel en autoedición con el título Els passejants de l'illa de Xàtiva. Periscopi la recupera ahora con un prólogo del escritor Manuel Baixauli en el que la considera «un relato alejado de tópicos, ambicioso». Sin embargo, la novela mejoraría si no incluyera tantas referencias explícitas a Musil, Jünger, Rulfo, y también Kieslowski, Lynch, Zizek. Es procedente que el narrador critique los lugares comunes en el segundo capítulo, ya que en el siguiente sitúa Ushuaia como uno de los lugares menos comunes de la Tierra, pero no necesita recurrir tan a menudo al club de los exquisitos indiscutibles. Al final, Gegants de gel se defiende solo y propicia reflexiones en cada lector, que ya lo sabrá situar en el marco que crea conveniente.3GEGANTS DE GEL

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Joan Benesiu

Edicions del Periscopi. 296 págs. 18,50 €