Cervantes, identificado sin análisis de ADN

La investigación atribuye los restos al escritor por «evidencias históricas»

Los huesos atribuidos a Cervantes están con los de otros 16 cadáveres.

Los huesos atribuidos a Cervantes están con los de otros 16 cadáveres. / AP / DANIEL OCHOA DE OLZA / AFP / J. BALAGUER

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BEATRIZ MARTÍNEZ / MADRID

Ha pasado una semana desde que trascendiera la posible confirmación de que los restos encontrados en la Iglesia de las Trinitarias de Madrid correspondían a los de Miguel de Cervantes. Pero todavía faltaba una ratificación oficial que corroborara los datos que fuentes de la investigación habían facilitado con respecto al trabajo de identificación de los huesos que se estaba llevando a cabo en el subsuelo del convento. Este martes por fin se produjo, aunque con una cautela: la imposibilidad de realizar a los restos la prueba de ADN impide que la confirmación sea definitiva.

Los detalles se dieron en una multitudinaria (y tensa) rueda de prensa para exponer los datos recabados y terminar así con la incertidumbre y las sospechas que se habían levantado durante los últimos días. Una convocatoria a la que asistieron los principales encargados de toda la operación de búsqueda y recuperación del material óseo del escritor, entre ellos, el antropólogo forense Francisco Etxebarría, la arqueóloga Almudena García Cid y el historiador y archivero del Ayuntamiento Francisco Javier Marín Perellón. La comparecencia estuvo marcada por la incomodidad de los asistentes frente a las preguntas de los periodistas, recelosos acerca de las razones por las que se ha tardado tanto tiempo en ofrecer una confirmación oficial.

Pero, ¿se han encontrado por fin los restos de Cervantes? Al parecer la respuesta es ambigua: Sí, pero con matices. Los responsables de la investigación hablan de «prudencia» al respecto, ya que resulta imposible verificar el descubrimiento al cien por cien sin que se realice una prueba de ADN determinante, algo bastante complicado si tenemos en cuenta que elúnico pariente directo del escritor, su hermana, se encuentra enterrada en Alcalá de Henares en un osario, lo que hace bastante dificultosa su identificación.

Pese a reconocer que no existe «una certeza absoluta» y que las esquirlas encontradas se encuentran en muy mal estado, Etxebarría aseguró que «existe una compatibilidad asegurada y ninguna discrepancia» y que, por tanto, el trabajo iniciado para la localización de los restos de Cervantes, ha sido un éxito. Los huesos de la mandíbula, algunos fragmentos de los brazos y de la cadera, han sido las partes fundamentales utilizadas para esta identificación a través de «evidencias históricas y arqueológicas».

Por el contrario, no se han podido encontrar las marcas de guerra distintivas que particularizaban el cuerpo de Cervantes y que tienen que ver con las heridas que sufrió durante la batalla de Lepanto, aunque sí se afirma que la edad de los huesos corresponde con la que tenía el escritor en el momento de su muerte, unos 70 años, y que todos los restos se encontrarían adscritos a la etapa del reinado de Felipe IV, ya que también se han encontrado en la cripta algunos maravedíes, la moneda de la época.

17 cadáveres en total

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A su vez, se reconoció que será muy complicado realizar una individualización del cadáver completo, ya que se encuentra mezclado con más fragmentos pertenecientes a otras personas, en concreto 17, entre las que se contraría el cuerpo de su propia esposa, Catalina de Salazar.

El Proyecto Cervantes seguirá activo y, a pesar de que no se tienen previstas nuevas comparecencias por ahora, podría iniciarse una tercera fase que se centraría en las pruebas de análisis del ADN. Mientras, entre las «no certezas absolutas» y la «compatibilidad de datos históricos», por fin parece que el Cervantes perdido, ha sido por fin hallado.