30 sep 2020

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amenaza para las obras

Al arte no le gusta el palo para hacerse selfis

Cada vez más museos prohíben el accesorio de moda entre los turistas para las autofotos

Turistas utilizando del palo para hacerse selfis en París.

Turistas utilizando del palo para hacerse selfis en París. / AP

El palo para hacerse selfis es el accesorio de moda y ya no hay turista que se precie que no lleve el instrumento para inmortalizarse a sí mismo en sus recorridos por el mundo. Pero los museos empiezan a plantearse si no puede convertirse en una amenaza para las obras expuestas. Algunos centros han decidido atajar la cuestión de forma radical y han prohibido su uso. Es el caso de la Galería de los Uffizi de Florencia, que justifica una decisión tomada el pasado octubre como una medida de prevención para proteger las obras. Al igual que los Museos Vaticanos. Tal y como se puede leer en las normas escritas en la página web de estos museos, "está prohibido el uso de la varilla extensible para sacar autofotos". O el popular Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), que aplica la prohibición desde febrero y lo hace tanto para garantizar la seguridad de los visitantes como de las obras de arte.

La decisión del MOMA fue imitada por otros importantes museos neoyorquinos como la Frick Collection, el Guggenheim --que no permite fotografías en la mayor parte del recinto-- o el Museo Metropolitano. Situación que se repite en Berlín, donde sus principales museos --como el Pérgamo o el Nuevo-- permiten tomar fotos pero sin usar "herramientas aparatosas" entre las que puede considerarse el palo de los selfis.

Menos radical se muestra el museo más visitado del mundo, el Louvre de París, que de momento permite la utilización del instrumento en las salas de sus colecciones permanentes, mientras que el Centro Pompidou aún está decidiendo qué hacer.

Uno de los países más flexibles es el Reino Unido, donde el uso del paloselfi se permite en los principales museos, como el Británico y las galerías del grupo Tate, incluidas la Tate Modern, de arte contemporáneo, y la Tate Britain, de arte británico, que aprueban su uso con precaución.

La National Gallery, la pinacoteca más importante del país, permite su uso en general pero los vigilantes de cada sala pueden llamar la atención de los visitantes y pedirles que dejen de usarlos si consideran que está en peligro la seguridad de otros asistentes o de las obras.

EN ESPAÑA SE IMPONE LA DIVISIÓN DE OPINIONES 

El principal museo, el Prado, mantiene desde siempre una política restrictiva en lo que se refiere a las fotos, mientras que el Reina Sofía no tiene una norma que lo prohíba expresamente, aunque solo dejan tomar fotografías sin flash y sin trípode y no en todas las zonas. El Thyssen deja fotografiar solo su colección permanente, pero sin palo ni flash.

En el Guggenheim de Bilbao el palo se permite, como las fotos en los espacios exteriores y en el atrio, donde no hay obra expuesta, mientras que en el MACBA de Barcelona y en el CAC de Málaga se permite las fotos y el palo para hacerse selfis.

Si se cruza el Atlántico, para visitar Argentina no hay norma específica para los palos. Si se deja hacer fotos, se deja con los complementos, aunque no con el flash. En Brasil, el Museo de Arte de Sao Paulo, el más visitado, permite las fotografías en todo el espacio expositivo para uso privado y la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo, el principal museo público de la ciudad, sólo aplica restricciones "si el artista expresamente no autoriza fotografías". Es la misma política que aplica el Centro Cultural Banco do Brasil (CCBB) de Río de Janeiro y Museo de Tamayo, de Ciudad de México.

Mientras que responsables del Museo Frida Kahlo van más lejos y consideran que los "selfi dan oportunidad para interactuar al público". Tampoco lo prohíbe uno de los más prestigiosos de Holanda, el Rijksmuseum, cuyos responsables aseguran que "no han tenido problemas" con el uso del palo de selfis. En cuanto a Austria, un país con gran tradición museística, la mayoría no tiene aún normas específicas, aunque para evitar daños a los objetos expuestos suele prohibirse de la misma forma que los paraguas.

En China continental no hay restricciones sobre el uso de los paloselfi y en Hong Kong solo lo prohíbe el Museo de Historia, mientras que en el Nacional del Palacio de Taiwán no se permiten las fotos. Pero en el debate paloselfi sí o no, Rusia han decido adoptar una posición más pragmática.

Los principales museos del país no los prohíben, pero para emplearlos los visitantes deben comprar un billete adicional que da derecho a captar fotografías y que, por ejemplo, en la galería Tretiakovskaya de Moscú, que alberga la mayor colección de pintura rusa del país, tiene un coste de 200 rublos (unos 3 euros).
 

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