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UN REFERENTE DE LA HISTORIETA

María ya es una chica mayor

Miguel Gallardo publica 'María cumple 20 años', una nueva mirada de cómic sobre la vida de su hija autista

El creador de Makoki desdramatiza su historia pero como padre expresa su preocupación por el futuro

Anna Abella

PADRE E HIJA Gallardo dibuja para María, arriba en una página del cómic, abajo en una foto del propio libro.

PADRE E HIJA Gallardo dibuja para María, arriba en una página del cómic, abajo en una foto del propio libro.
PADRE E HIJA Gallardo dibuja para María, arriba en una página del cómic, abajo en una foto del propio libro.
PADRE E HIJA Gallardo dibuja para María, arriba en una página del cómic, abajo en una foto del propio libro.
PADRE E HIJA Gallardo dibuja para María, arriba en una página del cómic, abajo en una foto del propio libro.

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María «es un ser imprevisible y especial que te puede rendir en una sonrisa», dice su padre, Miguel Gallardo (Lleida, 1955). Gracias a él la conocimos y empezamos a quererla hace ocho años en las viñetas de María y yo, y la vimos en la versión documental del 2010 de Félix Fernández de Castro. Y supimos que sufría autismo. El pasado 2 de noviembre celebró su aniversario y, aunque el dibujante se resistía a hacer una segunda parte de aquel insólito diario de vacaciones finalmente alumbró un nuevo cómic, María cumple 20 años (que Astiberri publicará el próximo 27 de marzo), porque «cuando se habla de autismo se habla de autismo infantil pero pocas veces de autismo en adultos y en la adolescencia y quería explicar mi experiencia y la de su madre».

En estos años, María ha crecido en estatura, lleva el pelo largo, ha aprendido a dibujar (sobre todo círculos que parecen Angry Birds pero que ella ve como caras de gente hablando con la boca muy abierta) y la vuelve loca escuchar y pinchar música en su iPad (desde los Beatles a Pablo Milanés o los Manel, pasando por La gallina turuleta). Sin embargo, «pocas cosas más han cambiado», lamenta Gallardo. Le sigue gustando jugar con papelitos (un par de ejemplares de María y yo acabaron convertidos casi en confeti), que su padre dibuje para ella, pellizcar a las personas que le gustan o para que le hagan caso, se estresa con los cambios, se pone muy nerviosa con los semáforos en rojo y cuando mucha gente habla a su alrededor, grita para expresar angustia, enfado o para llamar la atención y tiene una memoria prodigiosa para memorizar largas listas de nombres de gente que ha conocido.

«El dibujo y la música son intereses nuevos y positivos porque la ayudan a comunicarse. Pero las otras cosas van a estar ahí siempre, por eso este es un libro algo más doloroso y amargo que el primero. Pero he hecho el libro que yo querría leer, no quiero dramatismo ni pena ni compasión. Mi vida es dolorosa porque tengo a María, pero quería expresar que a pesar de todas sus dificultades ella es una campeona y tira hacia adelante como una moto», se sincera Gallardo desde Lucerna, en Suiza, donde está invitado al festival Fumetto de cómic. Allí,  durante dos semanas ocupa un pequeño barco con una exposición y un taller sobre María donde el público puede tratar directamente con él.

María y yo, que el creador de Makoki dibujó inicialmente sin intención de publicar, contaba, con naturalidad, humor y huyendo de la sensiblería, el día a día con su hija en un hotel de Canarias, donde esta vive con su madre, May. Se publicó en el 2007, el mismo año en que Paco Roca abordaba el drama del alzhéimer en Arrugas. «Salimos a la par, cada uno con su historia, y de pronto la prensa descubrió que se podía hablar de cómic más allá de decir 'Superman ha muerto' y que el cómic podía tratar temas importantes, de cómic real y con sensibilidad». Ambos libros, protagonistas de un punto de inflexión en la historieta española, se convirtieron en fenómenos. María y yo, que ganó el Nacional de Cómic 2008 de la Generalitat, ha vendido 20.000 ejemplares solo en castellano y se ha traducido a nueve lenguas, entre ellas, el ruso, el francés, el italiano y el alemán.

En María cumple 20 años, Gallardo retoma la fórmula de contar las últimas vacaciones con su hija, esta vez en Barcelona, donde él sigue viviendo, y la Costa Brava. Pero este año deberá dejar el colegio e ir a un centro para adultos, con lo que el libro expresa «una preocupación que aunque siempre ha estado ahí se ha vuelto acuciante» al ver cómo ella crece y ellos con ella. «Ahora está rodeada de un entorno de cariño, muy familiar y de amigos, en Canarias y en Barcelona, pero piensas, ¿y cuando faltemos su madre y yo? ¿quién cuidará de María? ¿quién estará ahí para comprenderla?».

MUESTRA EN CAIXAFORUM / Gallardo, que colabora en Herald Tribune The New Yorker, también ha auspiciado, junto a la Federación Catalana de Autismo y Asperger, la exposición Yo veo lo que tú no ves, que puede verse hasta el 24 de mayo en CaixaForum, con dibujos de artistas con este tipo de transtornos. Ahí están los dibujos de María, que en su cumpleaños recibió un montón de lápices de colores. «Si María los viera ahí colgados, los sacaría de la vitrina y se los llevaría, porque son suyos, claro», se ríe este padrazo, agradecido a su hija por hacerle «ver el mundo de una forma diferente». Pero es realista: «No hay ninguna luz al final de este túnel, ningún final feliz con gente cantando en las calles -rezan sus viñetas-. No hay manual de instrucciones» y sí muchos interrogantes sobre el futuro.

Temas: Cómic