03 jul 2020

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CRÓNICA

Molière a todo tren en el Lliure

Miguel del Arco dirige una versión vigorosa de 'Misántropo' con un gran elenco

JOSÉ CARLOS SORRIBES
BARCELONA

el Lliure, bajo la dirección de Lluís Pasqual, ha acogido al madrileño Miguel del Arco como un director residente. Misántropo es la cuarta obra que estrena, en los últimos cuatro años, en el teatro. La confianza de Pasqual en un director ya referencial vuelve a verse correspondida con un magnífico montaje como esta versión libérrima del clásico de Molière. Del Arco es un director de amplio alcance; igual atrapa con su manera de hacer a un público generalista que satisface al más teatrero.

Él es el motor de Kamikaze, una compañía formada con intérpretes como Israel Elejalde, Bárbara Lennie, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Manuela Paso o Miriam Montilla. Todos estaban en la magnífica La función por hacer, su visado de entrada en Catalunya a través de La Villarroel,  y mantienen la misma excelencia en este molière, que viaja de una habitación cortesana de final del XVII a un sórdido callejón al que da una puerta de salida de una discoteca de hoy.

El director sitúa en una magnífica escenografía, con un sugerente juego de espacios, la crítica de Molière a la hipocresía, las falsas apariencias, maledicencias, ambiciones malsanas y corruptelas varias. Propias del siglo XVII y también del XXI. Lo hace a través de un héroe como Alcestes, un hombre íntegro que solo quiere vivir bajo el canon de la verdad sin matices, e incapaz de ser políticamente correcto. Pero con la desgracia de que se enamora de Celimena, que juega con su seducción en ese mundo que tanto odia Alcestes.

ELEJALDE Y LENNIE / El director ha reescrito el texto, aunque mantiene su aliento poético y elevada carga moral, con actualizaciones críticas muy reconocibles. Un ritmo vigoroso y constante y un brillante reparto en un trabajo coral impulsan al espectáculo. Todos los actores tiene su momento, pero las miradas recaen en un Elejalde que es un magnífico Alcestes -con entrega descomunal al personaje- y en una Bárbara Lennie que ratifica su condición de soberbia actriz. Sin aparente esfuerzo, dibuja a la enigmática Celimena que acabará por abandonar al héroe.

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