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La fotografía comprometida de Darcy Padilla

El Arts Santa Mònica exhibe 'Family Love', 18 años de vida documentada de una enferma de sida sumida en la pobreza

NATÀLIA FARRÉ / Barcelona

Sobrecogedora, impactante y dolorosa, como mínimo, es la serie de instantáneas que durante casi 20 años la fotoperiodista Darcy Padilla (EEUU, 1965) tomó a Julie Baird, una joven drogadicta con una historia de abusos y pobreza detrás, que acabó muriendo de sida con solo 36 años. El trabajo es una de las obras de referencia de la fotografía documental actual y recibió, en el 2010, el prestigioso premio W. Eugene Smith de Fotografía Humanista. Uno de los muchos galardones que la fotógrafa norteamericana, con una carrera comprometida con la denuncia social, ha obtenido por sus proyectos. Ahí están también la mención de honor en el apartado Historias del día a día del World Press Photo, en el 2012, y la beca Guggenheim por sus imágenes realizadas en los albergues de uno de los barrios más pobres de San Francisco. Ahora, parte de las imágenes que Padilla realizó a Julie Baird, y que ha agrupado bajo el nombre de 'Family Love', lucen, desde el 19 de junio al 14 de septiembre, en el Arts Santa Mònica en el marco del Docfield>14, festival dedicado a la fotografía documental.

Es la primera vez que la serie se exhibe entera e incluye imágines inéditas. Instantáneas no mostradas por "falta de espacio en las exposiciones", explica Padilla, y porque "son experiencias que vive la gente y decidir cómo y qué muestras es delicado porque afecta a sus protagonistas". No en vano la fotoperiodista ha documentado la vida de Julie desde la primera vez que la vio, cuando la joven contaba con 18 años: "Estaba en el vestíbulo del hotel Ambassador, descalza, con los pantalones desabrochados y con una criatura de ocho días en los brazos". Hasta el final: "La contemplaba durmiendo, llena de morfina para no sentir dolor, esperando la muerte". En medio, una vida de marginación, exclusión, pobreza, dependencia y soledad de una chica cuyo primer recuerdo era de los seis años emborrachándose con su madre y recibiendo abusos por parte de su padrastro.

Tantos años de relación entre Padilla y Julie acabaron en amistad. Algo que seguramente ha influenciado en el trabajo de la fotoperiodista: "Quiero pensar que primero soy un ser humano, y luego llevo una cámara encima", explica. Aunque los comienzos no fueron fáciles: "Fue muy duro, pero con el tiempo fue cambiando. Al principio llegaba a su casa y me decía: '¡hoy no, guarra, vete!'. Tenía muchos problemas, los insultos no eran nada personal", apunta. Al final, la implicación fue tal que "el proyecto se convirtió en una manera de explicar a sus hijos quién era su madre y porque habían sido adoptados". Cuatro niños y dos niñas, cinco de los cuales acabaron lejos de Julie pero que gracias a las imágenes de Padilla se han reconciliado con ella.

Las 124 fotografías de la exposición son analógicas, en blanco y negro, y realizadas con luz natural; y permiten seguir la vida de Julie, además de la evolución como fotógrafa de Padilla, que afirma: "Algunas imágenes del principio ahora las tomaría de otra manera". Un conjunto que lleva a Sílvia Omedes, comisaria de la exposición, además de directora del Docfield>14, a firmar: "Padilla es una autora contundente y comprometida” y "'Family Love' una exposición arriesgada y contundente, y una de las más poderosas y profundas del género documental”.