Tanda de recitales de los autores de 'La raja de tu falda'

La esencia de Estopa

El dúo de Cornellà se creció en la sala Barts recuperando el formato acústico de sus primeros tiempos

Los hermanos Muñoz rescataron canciones de sus inicios y fomentaron la participación de los asistentes

Un momento del concierto de David y José Manuel Muñoz en la Barts, anoche.

Un momento del concierto de David y José Manuel Muñoz en la Barts, anoche. / FERRAN SENDRA

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JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

Después de tantos años viéndoles en miniatura, o con prismáticos, en el Palau Sant Jordi, ya tocaba una operación de distancias cortas como la que proponen estos días en la sala Barts. Un regreso a las raíces, ya que así es como Estopa comenzó a andar, en los 90; como sedujo al jurado del concurso de cantautores de Horta-Guinardó y como consiguió su primer contrato discográfico.

Las canciones de David y José Manuel Muñoz recuperaron anoche sus formas bautismales, en la primera de sus cuatro actuaciones en el Guitar Festival, en un mano a mano sin aditivos de ninguna clase más allá de algunos ingredientes escénicos y las aportaciones de fans reclutados al vuelo. Sí, hubo toques teatrales y mucho diálogo con el público en un recital crecido por esa proximidad. Los Muñoz silenciaron esta vez su ramalazo rockero, se olvidaron de experimentos electrónicos y confiaron el triunfo a su simple y llano repertorio, con mucha presencia de material de los dos primeros discos, y a sus aptitudes comunicativas. Hicieron bien, como se encargó de expresarles una audiencia que terminó en pie y coreando su lluvia final de clásicos rumberos.

NI KNOPFLER NI HENDRIX / Y eso que comenzaron con un toque de fatalismo por la vía futbolística.  «Hay una cosa buena y una mala del partido de ayer. La mala todos la sabemos. La buena es que hoy tengo voz», celebró, a regañadientes, David tras la primera canción, Tan solo.  Anunció luego un recital a «dos guitarras, dos cabezas, sin estridencias, ya que es así como se hacen las canciones». Jose advirtió que el público no iba a ver a «ningún Knopfler ni ningún Hendrix», sino a dos músicos que tocan las canciones «como salen, sin virtuosismos». Enmarcado el recital, un decorado que simulaba la fachada de un edificio, con ropa tendida, el cartel de un bar y una letra A dentro de un círculo, el símbolo anarquista. Un banco, farolas y cajas de cervezas (de varias marcas).

Atacaron con Vuelvo a las andadas, de Destrangis, y un Tu calorro que sacudió la sala desde sus primeras notas. Ver a los Muñoz de cerca significó percatarse de sus expresiones de desgarro y notar cómo cierran los ojos en los momentos de mayor intensidad. Como en El del medio de Los Chicos, donde rascaron las seis cuerdas con enfático sentimiento. «¡Aquí empieza el Festival de la Guitarra!», ironizaron. Una voz en off, la de Andreu Buenafuente, amonestó a David cuando confesó, sigilosamente, que le apetecería fumarse un porro. «¿Cómo se os ocurre decir estas cosas?».

TOQUE BRASILEÑO / Tras Gente honrada, una pieza destacable, poco prodigada, incluida en la película de Alejandro Marzoa, el concierto dio un giro cuando el dúo invitó a subir al escenario a tres asistentes cazados aleatoriamente (o eso pareció) por un foco. Paula, Josep y Rafa se vieron en cuestión de segundos ante un micro y tocando maracas, una pandereta y una trompeta en miniatura mientras el dúo interpretaba una canción «pseudobrasileña», apuntó David, que parodiaba la bossanova, supuestamente titulada Yo vengo do Brasil. Los invitados, a los que se ofreció asiento y bebida, siguieron ahí cuando sonaron Luna lunera y Ojitos rojos.

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Jose tomó la voz cantante en una de las piezas fetiche del dúo, Ya no me acuerdo, decantando el tempo hacia el intimismo, que siguió en otras piezas, como Ahora y Cuando tú te vas, las inéditas del nuevo disco, Esto es Estopa. Más invitados a escena, solo femeninos, en Rumba triste y en un amago de Bossanova, la pieza que cerraba el primer disco. Y una presencia discreta, a media platea, fue por fin revelada. «No sabes lo que impone cantar delante de Serrat», soltó David, dirigiéndose al cantautor. No subió al escenario, así que no se repitió la imagen del Palau Sant Jordi en el 2009.

En el tramo final, camino de las dos horas, fueron de Pastillas de freno y Me falta el aliento Cacho a cacho Como Camarón, remate de una exhibición que repetirán las próximas cuatro noches (y, de aquí a junio, en Girona, Viladecans, Sant Cugat y Manresa). Estopa, A solas, tal como nacieron en Cornellà hace 15 años.

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