14 jul 2020

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CIENCIA FICCIÓN

El sonido como relato Upstream color

Shane Carruth

Shane Carruth ha sido premiado en los festivales de Sundance y Sitges. No es casualidad, ya que su corta filmografía, formada hasta la fecha por Primer (2004) y Upstream color (2013), define un modelo concreto de cine independiente estadounidense (Carruth dirige, escribe, interpreta, fotografía, coproduce, monta y compone la música) que, además, plantea el género (fantástico y de ciencia ficción) de una manera innovadora.

En cuanto al género, el filme de Carruth estaría más próximo conceptualmente a la ciencia ficción interior de la reciente Her que de la ciencia ficción metafísica de 2001: una odisea del espacio. Pero sus raíces son las de un cierto cine experimental, y eso es en todo momento Upstream color, una perversión del género ortodoxo a través de un concienzudo trabajo experimental con la imagen y el sonido, con la sutura entre planos y sonidos y las derivas extrañas de los personajes.

Todo cambia en la vida de una joven cuando un ladrón le introduce en el cuerpo un peculiar gusano que anula su personalidad. Vuelta la consciencia original, la protagonista debe recomponer su existencia. Por el medio, entre los recónditos pliegues de este filme que es más una sugerencia que un relato, aparece la enigmática figura de un sampleador de sonidos, una suerte de demiurgo que observa y actúa. Carruth elabora una banda de sonido estrictamente mental (en eso el filme recuerda un poco a Cabeza borradora de Lynch,

aunque con un estilo orgánico distinto)  que hipnotiza, sugiere e inquie-ta. QUIM CASAS