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Superman no se jubila ni a los 75

Un ensayo sobre el superhéroe y sus creadores celebra su regreso al cine y el aniversario del cómic

Anna Abella

CON 75 AÑOS 3 Superman, dibujado por Jim Lee, en Por el mañana.

CON 75 AÑOS 3 Superman, dibujado por Jim Lee, en Por el mañana.

Corría 1940 y ya se oía el anuncio del serial radiofónico: "¿Es un pájaro, es un avión? No, ¡es Superman!". Pero al 'padre' de los superhéroes, el Hombre de Acero, no le pesan los años. Ni piensa en jubilarse. El mismo mes en que celebra los 75, desde que en junio de 1938 levantara un coche verde en la portada del primer número de 'Action Comics'regresa por todo lo alto a la gran pantalla (en España lo hará el viernes), de la mano de Zack Snyder (que ya ha adaptado otros cómics al cine, como 'Watchmen' y '300').

En realidad Superman es más bien un octogenario, pues su embrión se gestó en 1933, en la mente y en el fancín de ciencia ficción de sus entonces jóvenes creadores de 18 años, Jerry Siegel (1914-1996) y Joe Shuster (1914-1992). "Allí era un malvado con poderes, y calvo, como lo sería su futuro y principal villano, Lex Luthor. Era el resultado del ambiente de crisis en Estados Unidos tras el 'crack' de 1929. Siegel, el guionista, en seguida vio que si querían que el personaje sobreviviera, necesitaban algo menos depresivo e hicieron una versión de un humano con una fuerza descomunal en camiseta y tejanos. Pero ningún editor se interesó y, literalmente, la quemaron", explica David Hernando, autor de 'Superman. La creación de un superhéroe' (Timun Mas), un ameno ensayo que recorre la historia e intrahistoria del personaje, paralelamente a la trastienda humana de sus creadores.

OPTIMISMO ANTE LA CRISIS

La versión que triunfó, la tercera, ya contenía un antídoto contra la gran depresión. "En ella están las claves de la pervivencia de Superman como icono cultural, porque sus creadores, de origen humilde y familias de inmigrantes judíos, lo convirtieron en un símbolo de optimismo y esperanza, que arraigó en un país en crisis -opina Hernando, director editorial de DeAgostini-. Era precisamente un momento análogo al actual, que coincide con la vuelta al cine de Superman y sus valores positivos".

El superhéroe, tal como lo conocemos hoy, nació tras una productiva noche de insomnio de Siegel, en 1934, seguida de una extenuante jornada con Shuster llevando sus ideas a la viñeta: ahí estaba la capa, el traje rojo y azul, los superpoderes, Krypton y el escudo del pecho con la S de Superman y, como ellos mismos se dijeron aquel día, también «la primera letra de Siegel y Shuster».

130 DÓLARES

Esa versión había sido rechazada por una editorial tras otra durante cuatro años, hasta que el editor Harry Donenfeld se fió de su hijo, que al ver la copia que tenía sobre la mesa le dijo: «Me gusta, me parece muy bueno». Ahí empezó la relación de Siegel y Shuster con DC Comics, a quien vendieron los derechos de su extraterrestre por 130 dólares, ignorantes, ambas partes, del éxito que cosecharía con sus millonarias franquicias -cómic, prensa, seriales radiofónicos y televisivos, cine...- y de que esa decisión desembocaría en una interminable batalla legal de la que los creadores solo lograron una generosa pensión vitalicia.

HUMILLACIÓN

No fue hasta 1978, con el estreno de la primera película protagonizada por Christopher Reeve, dirigida por Richard Donner, cuando por un primer acuerdo Siegel y Shuster lloraron al ver regresar sus nombres a los títulos de crédito. En el ínterin, muchos apuros económicos y, a menudo, empleos lejos del cómic. El dibujante llegó a trabajar de repartidor y sufrió el bochorno de tener que entregar un paquete en DC. Siegel regresó un tiempo a la editorial como guionista hasta que se despidió harto de ser humillado y denigrado por el editor Mort Weisinger, quien llegó a decirle: «Tengo que ir al baño.  ¿Te importa si uso tu guion para limpiarme el culo?».

El Superman de Siegel no estaría fuera de lugar en la sociedad actual. «En el primer número se autodefine como campeón de los oprimidos. Le ves salvando a una mujer maltratada por el marido o persiguiendo a un senador corrupto. Sus valores morales siguen vigentes. Podría usar sus poderes para una dictadura y en cambio nos enseña que podemos ser mejores», explica Hernando, que ha hurgado en múltiples fuentes para documentarse, como la parte de las memorias inéditas de Siegel que se usó de prueba en las demandas con DC, cartas entre los autores y los editores, cheques, entrevistas, amén de las series y todo lo leído desde niño.

«Siegel es Clark Kent», recuerda el autor. De estudiante quería ser periodista y se inventó esa doble personalidad basándose en sí mismo: tímido, con gafas y con problemas con las chicas, que no sabían ni que existía o lo rechazaban, como Lois Amster (de ahí Lois Lane, que no era capaz de ver quién se ocultaba bajo el traje de Clark). «Él creía que si la gente no se quedara solo con la primera impresión, podrían ver cuánto valía. Con el éxito del cómic, y la boda con su primera mujer, Bella, consigue ser casi como Superman».

Tras Siegel y Shuster, década tras década, multitud de dibujantes y guionistas han perpetuado la saga. Entre las novedades de ECC Ediciones, la colección de John Byrne; 'All Star Superman', de Grant Morrison y Frank Quitely, y 'Por el mañana', de Jim Lee y Brian Azzarello (coeditado con Debolsillo). La leyenda continúa.

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