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GALARDÓN LITERARIO

Lorenzo Silva aboga por la conciliación entre Catalunya y España y apela al respeto mutuo y la inteligencia

El nuevo Premio Planeta reivindica la salud de la novela negra en época de crisis

Las obras ganadora y finalista se publicarán el 6 de noviembre

Anna Abella

Lorenzo Silva y Mara Torres, flamantes ganador y finalista del Premio Planeta, este martes en Barcelona.

Lorenzo Silva y Mara Torres, flamantes ganador y finalista del Premio Planeta, este martes en Barcelona. / RICARD CUGAT

Lorenzo Silva y Mara Torres, escritor veterano y novelista debutante, han capeado con éxito la loca jornada de entrevistas y declaraciones en que se ven tradicionalmente inmersos el ganador y el finalista del Premio Planeta'La marca del meridiano', novela con la que Silva (Madrid, 1966) se alzó con el máximo galardón y que se publicará el próximo 6 de noviembre, ha servido al autor para lanzar una rotunda defensa y reivindicación de la novela negra  pues esta pertenece a la serie protagonizada por sus ya conocidos investigadores de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, creados de su pluma hace 17 años.  

"Ahora es el momento de la novela negra en España. Igual que en Estados Unidos el gran 'boom' fue en los años 30, tras el 'crack' y la gran depresión, ahora la crisis del sistema ha propiciado que sea también así aquí", ha comentado Silva, que ha recordado la labor de otros defensores del género, como el librero Paco Camarasa, organizador de BCNegra, que "lo han reivindicado cuando era un género de segunda y no gozaba del favor de editores ni de académicos". El autor de 'El alquimista impaciente' ha evocado en seguida a su admirado Raymond Chandler, quien decía que la buena novela negra "depende de quien la escribe y ahora aquí hay gente con talento que lo hace y lectores que los los leen".   

Conciliación entre Catalunya y España

Silva se ha referido también a sus palabras de conciliación entre Catalunya y España y a su deseo de que "la única división entre ambas sea el meridiano" de Greenwich que da título a la novela, que no es más "que una línea imaginaria". El autor se expresó así tras recibir el Planeta la noche del lunes, en una gala marcada por el debate por la independencia y la tensión verbal que han venido protagonizando tres de sus ilustres asistentes: el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara Bosch.

"Fue una reflexión personal. Era mi agradecimiento personal a Barcelona y por extensión a Catalunya, donde vivo parte del tiempo desde hace cuatro años. Mis libros hace 15 años que se leen en los colegios catalanes -comentó el escritor madrileño, apuntando que no tuvo ocasión de hablar con Wert sobre ello-. Es una reflexión de alguien que no puede verlo desde un lado solo, no puedo ponerme a bombardear Barcelona desde Madrid porque tengo familia y casa en los dos sitios. Es como durante la crisis de Perejil en los foros se decía 'pues bombardeamos Rabat y ya está'. Allí vivía entonces mi tía Isabel y ¡la habrían bombardeado! Cuando tu corazón está repartido es muy difícil. Yo creo que el conflicto no es irreparable. Pero hay que saber gestionarlo con inteligencia y respeto mutuo. Los pasos hacia el conflicto se han dado desde ambos lados. Hay que caminar juntos respetando la diferencia, teniendo en cuenta que hay otras sensibilidades y otras visiones del mundo distintas a las nuestras".

Novela sobre el amor  

Silva ha explicado que su novela, en la que uno de sus grandes temas es la corrupción policial, empieza hablando de muerte, "con un cadáver hallado en La Rioja el 1 de octubre del 2011", una fecha en la que sus dos investigadores pudieron oír las dos grandes noticias del día: "que ETA abandonaba las armas y el linchamiento de Gadafi". Por su parte, Mara Torres, presentadora de Noticias de la 2 y finalista con la novela 'La vida imaginaria', ha puesto el contrapunto. "La novela habla de amor. A la protagonista, de treinta y tantos años, la dejan y ella debe recomponer su mundo y reincorporarse a la vida social". En ese proceso, ha añadido Torres, "sale de noche, sale a ligar pero también tiene sus momentos de soledad y sus momentos tristes". A la vez, mantiene una "vida imaginaria que es todo aquello que quieres que te pase y no sabes si pasará".

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