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Ideas

SOS librería

Jaume Subirana

Esta columna tenía que estar dedicada a un sello modesto que hace las cosas bien: la gente de Adesiara, con Jordi Raventós al frente, que publican El Renaixement de Walter Pater traducido por Marià Manent (recuperando la edición auspiciada por la ILC en 1938, que se debió de quedar en un almacén con la entrada de los nacionales por la Diagonal) y ahora además anuncian la segunda edición de la monumental Saviesa grega arcaica a cargo de Jaume Pòrtulas y Sergi Grau.

Pero en lugar de ayudar a iluminar un poco el panorama, va y leo en este diario que la librería-cooperativa Robafaves de Mataró ha llanzado un SOS (www.robafaves.com) por su delicada situación económica, que puede arrastrarlos al cierre. No soy de Mataró ni formo parte de la cooperativa ni conozco el caso en detalle (sé que hay por en medio fuertes inversiones no rentabilizadas y una aventura con otros socios que no acabó bien), pero sigo desde hace años lo que denominamos el sistema cultural catalán y el papel dinamizador (en términos locales y nacionales) que la Robafaves ha jugado como librería desde los años 70. Y les puedo asegurar que si en esta Gran Liquidación que vivimos también nos tenemos que despedir de la Robafaves el panorama para el mundo del libro será no solo más triste: también será más escuálido.

Este país y esta cultura han sido buenos (y diría que continúan siéndolo) en el pequeño formato, en el esfuerzo y la iniciativa de la gente. Llegó el fascismo por la Diagonal y 40 años después de alguna manera aún seguímos allí. Ahora no vienen soldados y funcionarios saludando a la romana, sino una crisis de especulación globalizada en un Estado monógamo. ¿Què quedará y qué se dirá de nosotros (de Adesiara, de Robafaves, de los Manent y los Fabra y Riba y Rodoreda de hoy) dentro de tres cuartos de siglo? La respuesta quizá también pasa ahora por Mataró o por Martorell, por libros y librerías.

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