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Entrevista con el guitarrista del grupo Wilco

Nels Cline: "Wilco es un proyecto sin dramas, relajado, tranquilo"

Actúa esta noche en el Parc del Fòrum

JUAN MANUEL FREIRE / Barcelona

Surgida de las cenizas de Uncle Tupelo (grupo icono del country alternativo), esta banda rock de Chicago explotó en el 2002 con un disco que, curiosamente, su sello discográfico rechazó: Yankee hotel foxtrot. Después de A ghost is born (2004), rebajó su cuota de osadía, pero Wilco sigue siendo sinónimo de música americana en su mejor y más elevadora expresión; su líder Jeff Tweedy es un compositor e intérprete magistral.

Triunfadores majestuosos del Primavera Sound en el 2010, este año regresan al festival barcelonés para presentar hoy en el Parc del Fòrum (23.00 horas) The whole love (2011), colección ecléctica e inspirada con hallazgos como la inicial Art of almost. Este diario tuvo la oportunidad de conversar con su guitarrista Nels Cline, considerado uno de los mejores del mundo.

-Antaño conocidos por sus tormentas internas, Wilco tienen la misma formación más o menos desde el 2004. ¿Cómo han evolucionado las dinámicas de la banda desde entonces? En términos de composición, contribución de ideas, etcétera.

-Curiosamente, el primer disco de estudio que grabamos con esta formación, Sky blue sky (2007), fue más colaborativo que The whole love (2012). Cada uno contribuye algo a los arreglos, pero en esencia, Jeff [Tweedy] es el director de la orquesta y lo que él dice es la clave. No piensen tampoco que hay dramas. Somos un proyecto relajado, tranquilo. Quizá Pat [Sansone, multiinstrumentista] haya aportado bastante musicalmente a The whole love, pero su caso es distinto, porque él es, además de músico, coproductor del disco.

-¿Y cómo ha cambiado el directo? Su actuación en el Primavera Sound del 2010 fue bastante contenida. ¿Ahora se conocen más y hay más vía libre para la improvisación?

-En general, seguimos sin salirnos demasiado del material original. Aunque las canciones más antiguas suenan distintas a como lo hacen en el disco. Incluso algunas de Sky blue sky lo hacen. La principal diferencia entre el material grabado y el directo es que la música de los discos se compone de mil capas que en el escenario no se pueden reproducir, a menos que lleves pregrabados, cosa que no nos gusta. Compensamos los cambios de densidad con energía.

--The art of almost -el primer tema del nuevo disco- parece algo engañoso; es tan directo y a la vez experimental como los mejores hallazgos de Yankee Hotel foxtrot (2002) y A ghost is born (2004). El resto del álbum, en general, no suena igual.

-Lo sé, suena como separado. Es una larga historia. Cuando Jeff llega con una canción, a veces es, simplemente, un concepto vago. En este caso apareció con un groove lento, a medio tiempo. Grabamos maquetas durante un tiempo, de forma relajada. Parecía algo salido del Pour down like silver de Richard Thompson. Pero de repente, me encontré con un groove subdividido y capas de sinte de Mikael [Jorgensen, teclista]. Jeff me pidió que prácticamente me cargara la guitarra con un solo. Seguí instrucciones. La canción quedó genial.

-El último tema, One sunday morning, es el segundo más experimental de la colección. 

-Es una buena forma de abrir y cerrar: usando los temas más extraños y épicos.

-¿Cuál sería su papel en la banda? ¿Es usted -curtido en los idiomas de vanguardia- quien lleva ahora al grupo hacia los extremos?

-En general, mi papel está sobrevalorado¿ La gente tiene la idea de que cojo las canciones y las hago arder (risas). Y solo hago lo mismo que Jeff. Tratar de contribuir lógicamente a la orquestación de la canción. Decidir qué debe sonar en una canción es más complicado que, simplemente, hacer el loco o improvisar. Hay una delicadeza en nuestra abstracción. Solo he improvisado tocando en directo Forget the flowers. Bueno, también improvisé el solo de Impossible Germany.

-¿En serio?

-Sí, cuando hicimos la maqueta. A Jeff le gustó tanto que me dijo: «Haz un buen arreglo de esto y memorízalo, porque así se queda».

-Parece estar disfrutando de los directos de Wilco. Esa parte de gran show de rock que hay en sus recitales parece divertirle. ¿Disfruta en los festivales?

-Así es, me llevo bien con la parafernalia (risas). Las luces gigantes, los efectos visuales; todo eso me gusta. No es el corazón de nuestras actuaciones, pero lo disfruto, no me agobia en absoluto. A veces me dejo llevar y salto por ahí (más risas).

-¿Cuáles son sus planes al margen de Wilco? 

-He estado un tiempo sin sacar disco con otros proyectos. Quizá porque en el 2010 saqué dos. El año pasado di un respiro al mundo. Quizá en verano grabe un disco de The Nels Cline Singers.

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