14 jul 2020

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Ideas

Yo, pecador

JAUME SUBIRANA

Se extiende la preocupación por la llegada de Amazon a España entre libreros y defensores de las librerías. También entre algunos comentaristas que, curiosamente, a veces son los mismos que firman ditirámbicos reportajes sobre tabletas y lectores electrónicos. A los únicos a los que parece que el asunto no les afecte es a los editores: el gremio no baja del autobús de la pequeñez de las cifras del comercio electrónico de libros. You just wait and see, que dicen en inglés.

Yo, lo confieso, me compré meses atrás un Kindle y estaba bastante contento con él, y ahora me he comprado el nuevo modelo Touch y aún me gusta más. Como lector, encontrar lo que busco en pocos pasos y entonces, con un solo clic, tenerlo ante los ojos un minuto después, sea la hora que sea y esté donde esté, es una ventaja fantástica. Como escritor, estoy muy contento de que por fin cualquiera en cualquier parte con conexión a internet pueda acceder a mis libros. Como ciudadano, no acabo de entender que a mí (y a mi librero) nos cosan a impuestos y en cambio a Amazon no, ni que el libro electrónico pague un 18% de IVA y el de papel un 4%. Como lector, escritor y ciudadano me parecería una pésima noticia quedarme sin mis librerías de cabecera. Y todo ello ha de poder ser compatible. Si no, mal vamos. De poco servirán las elegías y el incienso para «salvar» las librerías: el comercio y el libro electrónico están aquí para quedarse porque cumplen una función (o satisfacen una necesidad). Sea como sea, ir contra el consumidor (y contra nosotros mismos como consumidores) demanda mucho poder, inepcia y ganas combinados. De lo que se trata es de ir a favor del consumidor, de ofrecerle lo que los otros (internet) no resuelven suficientemente bien: convertir las librerías en espacios socialmente significativos donde pasen cosas, donde se esté bien, donde nos conozcan, donde nos aconsejen con criterio, donde aprendas alguna cosa. Estas librerías (en Catalunya hay unas cuantas) son las que vale la pena luchar para conservar... al lado de la electrónica.