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entrevista con la Escritora

Sònia Hernández: «Mis libros surgen de una necesidad íntima»

ELENA HEVIA
BARCELONA

La selección de los mejores narradores jóvenes en español a uno y otro lado del océano despertó adhesiones y levantó ronchas. Una de sus integrantes lo cuenta así.

-¿Qué repercusiones ha tenido su inclusión en la lista de Granta?

-No es que mi libro de cuentos Los enfermos erróneos pasara desapercibido, al contrario, fue recibido con mucho calidez, pero ahora veo los micrófonos apuntando hacia mí. A veces con interés, otras con intenciones no tan amables.

-Además de cuestionar el jurado, se ha dicho, por ejemplo, que buena parte de los autores de la lista no necesitaban que los descubrieran y que la mayoría de sus componentes estaban al borde de la edad máxima, 35 años.

-Pero las polémicas se diluyen en cuanto cruzas las fronteras. Por ejemplo, en la presentación de la edición inglesa de la revista en Londres, donde nada saben de grupitos, recibieron la selección en su conjunto y se dedicaron a leerla y analizarla. Porque en su momento en España se habló mucho de la lista, pero apenas nada de su contenido.

-¿Habría escrito La mujer de Rapallo con mayor tensión sabiendo que estaba entre los elegidos?

-Hasta el momento, mis libros han surgido de una necesidad íntima y eso me ha dado una gran libertad. Pero aparece la lista de Granta y Aurelio Majors, director de la edición en castellano, afirma en la presentación que lo mejor de nuestra obra está por llegar. Eso me produce sentimientos encontrados: por ejemplo, que ha llegado la hora de la responsabilidad y de ponerle fin a mi dispersión laboral, pero a la vez me da un cierto pudor porque, si lo que escribo nace de una necesidad, ¿a santo de qué lo hago público?

-La novela explora en la fragilidad de la identidad.

-Es la historia de una relación de pareja en la que cada uno intenta definir su posición frente al mundo. Habla de cómo te construyes la imagen del otro y la tuya propia.

-Y muy en el fondo se entreven las figuran del poeta norteamericano Ezra Pound y el que fue su secretario, el periodista catalán Juan Ramón Masoliver.

-Acabo de terminar la tesina sobre Masoliver y le he convertido en uno de los referentes de la novela, pero esta no es la historia de su vida en la Italia de los años 30.

-La locura, que también afectó a Pound, es otro de los temas.

-La locura tiene que ver con la incapacidad para adaptarse al orden establecido. Por eso me interesaba.

-La crítica Mercedes Monmany aseguró que las escritoras de Granta eran «antirrománticas y nada previsibles». ¿Se reconoce?

-Sí. Hay mucha escritora con buena prosa malograda por haber caído en la tentación de hacer literatura para mujeres.