entrevista con el Actor

Carlos Areces: «De la Iglesia es un director sádico»

Da vida a uno de los payasos asesinos de 'Balada triste de trompeta', la última locura del taquillero cineasta bilbaíno

Carlos Areces: «De la Iglesia es un director sádico»

GUILLERMO MOLINER

Se lee en minutos

OLGA PEREDA
MADRID

-El guión de Balada triste de trompeta se gestó en un bar entre usted, Carolina Bang y Álex de la Iglesia.

-La primera vez que Álex me habló de un payaso asesino fue cuando me vio vestido de mimo en un capítulo de Plutón BRB Nero. Meses más tarde, estábamos en el Boadas de Barcelona y Carolina y yo, atónitos, nos limitamos a escuchar cómo Álex desarrollaba la trama. Lo hizo en 15 minutos: dos payasos, venganza, la guerra civil, Carrero Blanco...

-¿Qué aportó usted a esa tormenta de ideas?

-La canción de Raphael, que da título a la película.

-Raphael no aparece. Y eso que el director estaba empeñado.

-Le propuso hacer lo que quisiera, cualquier papel, pero Raphael no se vio capaz. Cuando vio la película puso una pega, no le gustaba la voz del actor que le interpreta. Álex le dijo que le doblara él mismo. Así que, Raphael no sale pero su voz sí.

-El resultado es la película más bestia y radical de Álex de la Iglesia. ¿Bueno o malo?

-Bueno. Yo soy una persona de extremos. Extremos cinematográficos, quiero decir. Todas las películas de Álex tienen un punto violento. Esta es la que menos humor destila y por eso la crudeza es mayor. Pero la violencia de Balada triste de trompeta está muy bien utilizada.

-¿Se asustó de hasta dónde llega su personaje?

-En un plano moral no. Más bien físico. Cuando leí el guión pensé: «Bueno, el río en el que me tiro tendrá el agua templada y el que corre desnudo por el monte no seré yo sino un doble». Que quede claro, cuando estoy corriendo en pelotas por el bosque estoy corriendo en pelotas por el bosque, pero no un minuto como en la película sino cuatro días enteros. Rodamos en Alicante, donde no nieva nunca. Solo lo hizo cuando estuvimos allí, parecía la estepa siberiana. Álex es un director sádico. Disfrutó con mi angustia.

-Arrasaron en Venecia.

-He digerido fatal el éxito. Me he convertido en una diva. En serio, afecta. Lo que pasa es que regresas a Madrid y te das cuenta de que tu vida es igual. Sigues comprando el pan y se te sigue colando la viejecita. Mi vida es gris de nuevo. Y eso a pesar de que Tarantino me inundara a besos.

SEnDBalada triste... tiene la misión de recuperar la taquilla para el cine español de autor tras los pinchazos de Amador y Di Di Hollywood.

-Parece que las únicas películas españolas que arrasan ahora son las que hacen niños guapos de la tele. En Balada triste..., el único guapo soy yo (risas).

Noticias relacionadas

-¿Ya se considera un actor de cine?

-Me da pudor decirlo en alto.