11 ago 2020

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EXPOSICIÓN

Joan Fontcuberta se convierte en «antropólogo de la imagen»

El artista reflexiona en su último trabajo sobre el impacto de internet en la fotografía

NATÀLIA FARRÉ / Barcelona

En el 2008, uno de cada ocho matrimonios de EEUU se conoció a través de internet. En junio del 2010, Facebook alcanzó los 500 millones de usuarios (de ser un país, sería el tercero más poblado de la Tierra). Dos ejemplos que ilustran cómo los avances tecnológicos y culturales han sacudido brutalmente las conductas sociales. Transformaciones a las que la fotografía no es ajena. El artista Joan Fontcuberta reflexiona sobre «cómo lo digital e internet han cambiado los usos de la fotografía» en A través del espejo, su último proyecto.

Un trabajo formado por un libro con 352 imágenes (editado por LaOficina) -una obra «de artista y prográmatica», según su autor- y una videoinstalación que proyecta 2.250 instantáneas, a través de 15 proyectores, sobre las paredes de la galería Àngels Barcelona (hasta el 25 de septiembre). Todas las fotografías del proyecto son anónimas, se han recogido de internet, y son reflectogramas: autorretratos realizados frente a superficies reflectantes. ¿Los escenarios? De lo más variado, pero abundan las habitaciones y los lavabos.

A partir de aquí, la reflexión y un proyecto que hace «antropología de la imagen», según el artista. A través del espejo incide en aspectos como la pérdida de la idea de perdurabilidad en la foto: «Ha pasado de ser el elemento que preservaba la vivencia a convertirse en la vivencia en sí». O el fenómeno de la «secularización total de la imagen». Esta ya no está en manos de unos cuantos, sino cualquier niño de 10 años -según la media- lleva en el bolsillo un artefacto que hace fotos. Pero hay más, estas instantáneas se cuelgan y difunden por internet. De manera que se produce una exposición de lo privado y la fotografía se convierte en un instrumento para construir identidades: «Cómo queremos que nos vean y qué queremos mostrar». Y, a juzgar por las imágenes recogidas, algunas de sexo explícito, la gente no tiene ningún pudor en mostrarlo todo.

DERECHOS Y AUTORÍA / Pero la cantidad de imágenes que alberga internet provoca otra reflexión en Fontcuberta: «¿Tiene algún sentido hacer más fotos de Barcelona, por ejemplo, cuando en la red hay millones?». Esto le lleva a apostar por un cambio en el rol del fotógrafo: «En lugar de producir, quizá debería otorgar valor a las imágenes que ya circulan». Que no es más que lo que él ha hecho. Y esto enlaza con los derechos de autor, aunque el artista no duda: «La autoría cada vez será más compartida y la idea tradicional de autor debería ser revisada». Y tampoco le preocupan los derechos de imagen de los fotografiados: «Si lo ponen en el espacio público es porque quieren compartirlo». No obstante, reconoce que esto puede ser un problema para el proyecto, pero, dice, «el artista ha de vivir en el riesgo».