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BALANCE DE LA MUESTRA MUSICAL DE LA CAPITAL DE OSONA

El Mercat, en la trinchera

El director de la cita de Vic, clausurada ayer, pidió a los ayuntamientos que no recorten en música «tras habituar durante años al público a no pagar»

JORDI BIANCIOTTO / VIC

El balance de las tres jornadas del Mercat de Música Viva de Vic se mueve entre dos polos. En un extremo, la dinámica versión institucional, que sintoniza con el proverbial «¡al loro, que no estamos tan mal!». En el otro, las miradas desnutridas de ciertos agentes del sector. «¡Basta de cofoisme!», reclamó una voz más crítica a este cronista.

La crisis aprieta y el Mercat se las arregla para que los números no se desmoronen: este año, el pabellón acogió a 54 empresas, como el año pasado, aunque se concentraron en 42 estands, porque algunas se unieron para compartir gastos. Caen los cachés y los presupuestos culturales institucionales sufren recortes, lo cual recuerda la dependencia de la música del dinero público.

«Hay quien dice que la expresión industria cultural es un oxímoron. Pero esa dependencia no es un problema específico de Catalunya: La Scala de Milán, sin apoyo público, tendría que cerrar», reflexionó ayer Josep Maria Dutrén, responsable del área de música del ICIC (Institut Català de les Indústries Culturals). El Mercat se rige por un contrato programa entre el Ayuntamiento de Vic y la Generalitat para el periodo 2008-11. En víspera de elecciones catalanas y municipales, Dutrén lanzó un aviso: «Una vez se constituyan los próximos gobiernos, a quien corresponda, si modifica el rumbo que el Mercat está siguiendo, se equivocará».

Momento de creatividad

La fragilidad industrial se solapa con el buen momento artístico, expresado en nuevos frentes de creadores. El programa alternativo de InVictro ha sido un buen escaparate de la novísima generación del pop. «Si la calidad es más alta es porque tenemos mejores escuelas y equipamientos, pero luego no se pueden tomar iniciativas que choquen contra esta tendencia», opinó Lluís Puig, director artístico del Mercat, en alusión a los recortes culturales municipales. «Tras habituar durante años al público a no pagar, ahora costará que se acostumbre a lo contrario. El proceso debe ser gradual».

El Mercat, que cerró ayer sus puertas con la Dharma, se celebraba años atrás en octubre, pero no cambiará otra vez de fechas buscando los rayos solares porque «el calendario está encorsetado», según Josep Burgaya, presidente del organismo ImpeVic. Pero, aun con lluvia y dificultades, la tormenta de ideas musicales fue intensa estos días en la capital de Osona.

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