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NUEVA GIRA DE LA PROLÍFICA Y YA VETERANA BANDA ESTADOUNIDENSE

Eels escribe su final feliz

El singular Mark O. Everett, alias E, vuelve a la carretera con su grupo para presentar hoy en Bikini 'Tomorrow morning', el disco más optimista de su agridulce y obstinada carrera

NANDO CRUZ
BARCELONA

Mark Oliver Everett es como esos animales disecados y arrinconados en una pequeña mesa del gran salón. No molesta, pero no te hace sentir cómodo. Y nadie osa retirarlo, pues despierta una rara mezcla de ternura y temor que no es exactamente respeto. De acuerdo, su legado al frente de Eels merecería un símil algo más respetuoso, pero su espesa barba y sus hábitos ermitaños no ayudan. Y, posiblemente, si un día se reunen los pilares de la canción rock estadounidense de los últimos 15 años para un retrato de familia él solicite un rincón discreto y extravagante como ese.

La pregunta es, ¿cómo se las ha apañado E (así se hace llamar) para aferrarse a su oficio durante tres lustros? Pues no se sabe. Hace 14 años, toda una eternidad en el mundo de la música, compuso Novocaine for the soul, una canción que lo convirtió en el tipo más abrazado en los despachos de su discográfica y que elevó el disco Beautiful freak (1996) a la categoría de aclamada anomalía de la temporada. Las palmaditas en la espalda ya fueron menos con Electro-shock blues (1998) y conforme las desgracias sacudían su existencia, sus futuros planes se volvían cada vez más impredecibles.

El adjetivo impredecible no gusta mucho en el despacho de arriba, pero E ha sacado adelante discos de falsa candidez como Daisies of the galaxy (1999), de rasposa electricidad como Souljacker (2001) y levemente tocados por el blues como Shootenanny! (2003). Y cuando ya parecía que se estaba quedando sin pilas e ideas, echó el resto en el doble álbum Blinking lights and other revelations (2005). Si hay que escoger un splo disco de Eels que sea éste: 90 minutos para seguir maldiciendo la vida, pero cavando más hondo y extrayendo algunas de sus composiciones más bonitas y perdurables.

La última de ellas, Things the grand children should know, acabaría dando título a su autobiografía: Cosas que los nietos deberían saber (Blackie Books). Y del mismo modo que el documental I am trying to break your heart ayudó a comprender y realzar la carrera de Wilco, este libro es la pieza que ha contribuido a completar el perfil humano de E y las intenciones artísticas de Eels. Antes de publicarla E era ese tipo raro que grababa discos raros. Hoy es un viejo conocido que lo ha pasado fatal y que compone canciones donde el humor negro, los antidepresivos, la rabia y el instinto de supervivencia forman un cóctel de efectos, otra vez, imprevisibles. Hoy narcótico, mañana explosivo.

Una vida de novela

La vida de E ya era de novela antes de que la convirtiese en novela. Retraído y poco afortunado con las chicas, ya de niño encontró refugio en la música, pero el éxito de su primer disco coincidió con el suicidio de su hermana. Su madre falleció cuando iba a lanzar el segundo y su padre lo había hecho cuando E tenía 19 años. Todo esto, además de sus fracasos amorosos, conflictos artísticos y múltiples terapias, está narrado con transparencia escalofriante e hilarante en el libro. La guinda a esta mala vida de novela es que la novela ha sido un éxito. Sí, la cosa ya huele a historia de superación. Y más si sabemos que desde entonces, E ha editado tres discos en 14 meses: Hombre lobo, End times Tomorrow morning. Uno de ardor, otro de divorcio y otro de renacimiento.

Tomorrow morning (2010) es el disco de volver a empezar en la vida. Los pájaros trinan y los árboles dan sus frutos. Y en esa escena primaveral E se autorretrata como un triunfador. Algunas canciones suenan tan forzadamente vitalistas que dan risa. Por momentos parece un falso disco de superación. Suena retorcido, sí; pero en E todo es posible. En cualquier caso, con este disco E declara al mundo que es un tipo lleno de amor. Tiene esa barbaza inexpugnable y fuma puros, pero no le gusta el fútbol ni pescar. Tiene un cuadro familiar que habría vuelto loco a cualquiera, pero todo eso ya quedó atrás. Es inofensivo, aunque tiene sus cosillas. Pero a ver quién no las tiene.

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