LA INAUGURACIÓN

Àlex Rigola revisa 'Gata sobre teulada de zinc calenta'

El Teatre Lliure presenta su remodelada sede del barrio de Gràcia, decorada con un mural del artista Frederic Amat. / JOSEP RUBIO

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 «De todas las grandes obras me interesa su contemporaneidad». Esa máxima insobornable de Àlex Rigola se mantiene en la que reabrirá el viejo Lliure el día 30, Gata sobre teulada de zinc calenta, un clásico de Tennessee Williams estrenado en 1955 y con una archifamosa versión cinematográfica en 1958. Rigola desgranó ayer esa contemporaneidad del texto y otros motivos que le decidieron a elegirlo para un día tan esperado. La trama es sobradamente conocida. Brick (Joan Carreras) y Maggie (Chantal Aimée), una pareja en un grave crisis, van a la mansión familiar para celebrar el cumpleaños del padre de Brick (Andreu Benito). El patriarca, gravemente enfermo, vive con su mujer Mae (Muntsa Alcañiz) y su otro hijo, Gooper (Santi Ricart), que optan a su fortuna. Un dramón familiar en toda regla.

 «Me interesa el Tennessee Williams que se centra en el ser humano, en las relaciones familiares y en lo que nos cuesta hablar con las personas queridas». El segundo acto de la obra, cuando el padre intenta hacer de terapeuta de su atormentado hijo, le decidió en su elección. «Me rompe el corazón desde el inicio». Rigola ha eliminado personajes y ha incorporado la música en directo de un pianista (Raffel Plana), «como contrapunto a unos diálogos tan duros». Y un vestuario «a lo Mad Men» colabora en la indefinición temporal. «Hay aires de los 50, pero podría ocurrir ahora».