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Palos con premio

Albert Espinosa

Artículo 181. El otro día me reencontré con un amigo de verano. Uno de esos amigos que cuando eres pequeño se convierte en inseparable. Los dos compartimos con 13 años unas colonias de verano en Barcelona. Lo que prometía ser aburridísimo se convirtió en algo tremendamente divertido.

Solo vernos, me recordó algo que yo ya había olvidado y que nos unía enormemente. Era un helado que nos pedíamos cada día a mediodía en un puesto al lado del colegio de las colonias. No era ni el frigodedo, ni el frigopié. El que nos encantaba era uno en forma de cohete que se llamaba colajet, pero lo maravilloso de ese helado era que... Bueno, casi os lo cuento después de lo mejor de mi semana.

Tercer lugar. Respetable público, de Mariano Ozores (Planeta). Una autobiografía sobre una vida dedicada al cine que te deja alucinado. Me encantan las 181 citas famosas que decoran el libro. Me quedo con la última de Oscar Wilde: «Una idea que no es peligrosa no merece ser idea».

Segunda posición. La lección (Teatre Romea). Joan Maria Gual dirige magistralmente este clásico de Ionescu. Acabas redescubriendo el placer de lo surreal en tu propio cuerpo. Brutal.

Primer puesto. Serrat (Teatre Grec). El espectáculo dedicado íntegramente a Miguel Hernández tiene tal fuerza que se convierte en un gigantesco poema que te convulsiona y te emociona de tal manera que necesitas más de una semana para dejar que repose en tu esófago. Absolutamente maravilloso.

Y volviendo a los helados. Mi amigo y yo pedíamos siempre ese porque en los palos había premio para conseguir gratis un nuevo helado. Os juro que tan solo compramos un helado el día 1 de julio y nos fueron saliendo premios consecutivos durante todo el verano. Recuerdo como si fuera hoy ese palo y esa preciosa frase: «Vale por otro».

Y es que cuando me lo contó, lo recordé todo y sonreí por aquella fortuna en forma de palo de madera. Él, de repente, dijo: «Ojalá aún hubiese premios en los helados, me encantaría que pusiera: 'Vale por aquello que perdiste pero que aún necesitas». Le miré y vi que hacía poco había perdido algo importante en su vida. No os contaré que era, pero me uno a él. Ojalá saquen palos de helado que valgan por aquello que perdimos y aún necesitamos...

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