Can Masdeu, la leprosería ocupada

La masía del camino de Sant Llàtzer, ocupada por jóvenes hace 15 años, organiza gratuitamente charlas, talleres y visitas guiadas

Can Masdeu, la leprosería ocupada

FABRIZIO CORTESI

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SÍLVIA ALBERICH / BARCELONA

El camino de Sant Llàtzer, una pista forestal que conecta el barrio de Canyelles con el parque de Collserola, es el amable sendero que conduce a Can Masdeu, una antigua masía rodeada de un vasto terreno de huertos muy bien organizados.

 

Construida en el siglo XVII sobre unas antiguas ruinas romanas, esta casa de pagès de cuatro plantas y llena de ventanales, fue reformada en el siglo XIX y, desde entonces, ha tenido diversos usos."A principios del XX fue adjudicada por subasta al Hospital de Sant Pau i la Santa Creu, que la utilizó como residencia para leprosos", explica Alicia Fernández, del Grup d’Història de Nou Barris. La leprosería se mantuvo activa hasta principios de la década de los 60, cuando fue cerrada y los internos trasladados a otros centros.

CENTRO DE REFERENCIA

A partir de ese momento, el majestuoso edificio, cuya barandilla de la entrada conserva aún el símbolo de dicho hospital, permaneció vacío cuatro décadas."Hay que destacar que Can Masdeu perteneció a Horta hasta 1984, cuando se aprobó la actual organización territorial y pasó a ser de Nou Barris", matiza Fernández.

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En el 2001, un grupo de jóvenes activistas ocuparon la casa y, desde entonces, desarrollan distintos proyectos que han convertido Can Masdeu en un equipamiento social y de autogestión de referencia."Nuestra idea es recuperar el uso agrícola del valle y hacer un uso social sostenible de este espacio",  afirma Quique Tudela, uno de los ocupantes más veteranos (reside allí desde hace 11 años), Con él viven 21 compañeros y seis niños nacidos allí.

Entre sus actividades está la gestión de huertos comunitarios, donde cultivan hortalizas ecológicas de las que se autoabastecen."Esto es una escuela en la que aprendes continuamente, tanto a cocinar, como fontanería o organizar asambleas", continúa Tudela."Nos visitan escuelas y universidades –añade– para aprender educación ambiental". Además, sus residentes han puesto en marcha un proyecto de apicultura, talleres y charlas gratuitas, visitas guiadas y conciertos. Y hasta ofrecen un menú los domingos. 

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