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Una estrella de la música en ciernes

Andrea Motis, toda una 'jazz woman'

La artista, de 16 años, actúa mañana en el Black Music Festival

NÚRIA MARTORELL
BARCELONA

Andrea Motis interpreta Between the devil and the deep blue junto a Joan Chamorro y Josep Traver.

A los 16 años, su nombre es ya un reclamo como prodigio del jazz. La trompetista, saxofonista y cantante Andrea Motis tiene tres discos editados y combina su agenda de conciertos (cada vez más intensa) con sus estudios de primero de bachillerato sin volverse «loca», dice, entre risas. Este domingo actúa en el Black Music Festival (Teatre Bescanó de Girona) con el quinteto de Joan Chamorro, su profesor, mentor, psicólogo... (ejerce todos los papeles según las necesidades). Y el 11 de abril tiene otro bolo importante: en el Palau de la Música, con Chamorro y otros grandes reclamos del jazz como Ignasi Terraza (piano); David Mengual (contrabajo); Esteve Pi (batería) y Josep Traver (guitarra, ukelele).

Motis ha pasado de ser el orgullo de la orquesta infantil Sant Andreu Jazz Band a una auténtica estrella en el tiempo que pierde gusto un chicle. «Hace cinco años que entró en la formación. Entonces éramos nueve y ahora más de 20. Estamos a punto de lanzar un cuarto disco, hemos participado en el álbum de La marató, la primera vez que Andrea cantó en catalán, tenemos proyectos como un homenaje a Miles Davis, y un compacto con Ignasi Terraza y David Mengual, en el que además yo toco el saxo y participan dos compañeras más de Andrea», relata Chamorro, que aparte de director de esta orquesta es contrabajista y multiinstrumentista, según la ocasión.

LA PRECOCIDAD / Hay quien puede pensar que el boom de Andrea Motis radica en su precocidad. Pero la joven artista replica utilizando un argumento de su profesor. «Dice que hay gente que ha escuchado el disco sin saber qué edad tengo y que le gusta. Y esto es buena señal». Su director añade: «El hecho de la edad puede ser un factor, evidentemente. Su primer disco lo grabó con solo 14 años y medio. Pero si ella triunfa es porque en un escenario es capaz de defenderse como lo hace. Motis, además de instrumentista, tiene una voz muy personal, con mucho corazón de verdad, y esto es lo que hace que llegue a la gente. Las melodías las hace suyas, las interpreta y reinterpreta. Es realmente una jazz woman, más allá de que tenga 14, 16 o los años que sean». El músico está convencido que «de aquí a 10 años veremos una evolución importante en su manera de tocar y en su voz. Porque insisto: es una artista», subraya, feliz, su Pigmalión.

Paolo Conte suelta en una de sus celebradas canciones, Sotto le stelle del jazz, que a las mujeres no les gusta el jazz. Curiosamente, ni a Motis ni a su hermana pequeña Carla (que toca la guitarra y el banjo), les gustaba «en absoluto» cuando eran «pequeñajas» y su padre, gran aficionado al género, les ponía discos continuamente. «Pero poco a poco, y empezando con el dixie, nos fue enganchando. Y Charles Mingus, del que tantos discos nos ponía, es quizá el que más me gusta. Y seguramente tiene que ver con ese recuerdo de la infancia».

Chamorro toma la palabra para rectificar al gran Conte. «Hay grandes amantes e intérpretes femeninas: Maria Schneider; inmensa; su trompetista, Ingrid Jensen; Esperanza Spalding, Giulia Valle. Es más, en la Sant Andreu Jazz Band tenemos a 10 mujeres», enumera.

/ Algunas también jóvenes talentos por evolucionar como Motis, que de momento asegura no haber perdido el compás tampoco en los estudios. «Sé que si no hiciera actuaciones, si no trasnochara por los bolos, podría rendir más. Pero intento no exigirme al máximo porque al fin y al cabo he de estar bien. Y si un día he necesitado hacer otra cosa, como leer o simplemente distraerme, pues lo he hecho. Me lo tomo con calma».

LOS ESTUDIOS

Chamorro asegura que cuando la conoció [ella tenía entonces 10 años] ya vio «su potencial enseguida. Por su disposición, su talento. En su caso en concreto, como instrumentista ya lo hacía muy bien, pero en el momento en que se puso a cantar vi que podía llegar muy, muy lejos porque realmente emocionaba. Y cuando estamos sobre el escenario, yo ya no soy ni el profe ni el director musical... Estamos a la par. Ella manda sobre la tarima; es quien marca los tiempos».

A Motis le han comparado ya con la mismísima Billie Holiday o con Norah Jones. «Es buena señal. También me gusta mucho Ella Fitzgerald. Y no es que las imite, pero de escucharlas algo coges». El tiempo, que sopla a su favor, le colocará en el lugar que le pertenece.