ESTE FIN DE SEMANA, GP DE PORTUGAL

El rescate de la F-1

El campeonato intenta recuperarse del devastador impacto de la pandemia en sus cuentas

Un helicóptero sobrevuela el circuito de Portimao mientras Hamilton rueda en los libres.

Un helicóptero sobrevuela el circuito de Portimao mientras Hamilton rueda en los libres. / Europa Press / Xavi Bonilla

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Laura López Albiac

La Fórmula 1 ha vuelto a la acción en el circuito de Portimao (Portugal) después de que a lo largo de la semana se hayan confirmado dos noticias importantes para el negocio: la cancelación del GP de Canadá y su inmediata sustitución por el GP de Turquía (11-13 junio) y la introducción de un nuevo formato de carreras al sprint los sábados de gran premio, que ha sido aprobado por unanimidad por los equipos y se pondrá a prueba esta misma temporada en tres sedes, comenzando por Silverstone, el escenario en el que echó a rodar el Mundial de F-1 en 1950.

El gran golpe

Cuando el grupo estadounidense Liberty Media adquirió los derechos de la Fórmula 1 en el 2016 por más de 7.000 millones euros lo hizo sabiendo que Bernie Ecclestone tenía contratos firmados por valor de 9.300 millones los próximos diez años. Pero no contaban, lógicamente, con la irrupción de una pandemia que ha paralizado muchos de sus planes y ha provocado una drástica reducción de ingresos, obligándoles a reaccionar y buscar alternativas. 

La solución pasa imperiosamente por sacar adelante un calendario récord de 23 grandes premios, lo nunca visto en la historia de la F-1, además de potenciar el espectáculo en pista con nuevos formatos de competición y mayor igualdad de los monoplazas, así como por tratar de atraer a los espectadores más jóvenes, cada vez más lejos del deporte tradicional y volcados en las nuevas plataformas digitales y los video juegos. La alianza con Netflix y 'Drive to survive' va en esta dirección.

Liberty anunció que el 2019 había sido un año rentable, con un aumento de los ingresos y de la asistencia a los grandes premios. También las redes sociales de la Fórmula 1 crecieron exponencialmente, un 33%. Y en televisión, la audiencia acumulada subió un 9%. Pero la ilusión y los réditos del buen trabajo efectuado por el grupo inversor estadounidense se desplomaron por el impacto del coronavirus. El informe financiero del último ejercicio 2020 arrojó pérdidas millonarias. Una temporada más corta de lo normal (17 grandes premios) y casi sin aficionados en las gradas –solo en tres circuitos– tuvo efectos desastrosos para la F-1: 367.425 millones de euros en pérdidas y una caída del 43% de los ingresos respecto al año anterior.

El regreso de los aficionados

A pesar de estas preocupantes cifras, Gregg Maffei, CEO de Liberty Media, está convencido del futuro brillante de la Fórmula 1. Pero para sobreponerse al golpe económico, necesitan acercarse el máximo posible a esas 23 carreras programadas en el 2021, además de aumentar los ingresos por derechos de retransmisión y en cuanto se pueda, acelerar el regreso de los fans a las tribunas. Stefano Domenicali , presidente y director ejecutivo de la F1, ya ha avanzado que negocian para tener un gran premio en Sudáfrica y que a pesar de haber asumido dos años de ausencia de China en el calendario por la pandemia, no renuncian al mercado asiático, que tratarán de recuperar "lo antes posible". El italiano habla abiertamente de un proyecto de "incluso 25 carreras al año cuando todo esto acabe".

El resto de ingredientes, los que hacen referencia al espectáculo, también están en marcha. La esperadísima revolución técnica que debe poner fin a la era híbrida dominada exclusivamente por Mercedes durante siete años y equilibrar fuerzas en la parrilla, tendrá que esperar hasta el 2022, después de que los equipos, la F1 y la FIA pactaran su aplazamiento, homologando los chasis, la transmisión y las suspensiones del 2020 también para su uso en la actual temporada, permitiendo solo desarrollar la aerodinámica con el objetivo de ahorrar costes.

Las nuevas reglas se retrasan un año, pero las ideas para hacer más atractiva la F1 ya se están poniendo en práctica y la mejor prueba de ello es la llegada de las carreras de calificación al sprint (100 km), los sábados, para ordenar la parrilla de la carrera del domingo. Si el 'experimento' funciona en el GP de Gran Bretaña (16-18 julio) y en otras dos pruebas del calendario aún por determinar, los fines de semana de gran premio ganarán aliciente para los fans. 

El encaje de Barcelona

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Y entre tantas buenas intenciones de unos y otros, la próxima semana tendremos por segundo año consecutivo un GP de España sin público en las gradas del Circuit de Barcelona. Una circunstancia que hace difícil la viabilidad de la prueba, sobre todo si Liberty fuerza a pagar el canon de 22 millones de euros pactado en su día: "Sin taquillaje, ni servicios 'hospitality', el impacto va a ser grande", reconoce el director del Circuit, Josep Lluís Santamaría. Confía en la "predisposición y la sintonía" con Domenicali y los gestores del campeonato para "intentar rebajar al mínimo" ese canon. 

Ramon Tremosa, 'conseller' de Empresa de la Generalitat y a su vez presidente del Circuit, reconoce el riesgo que supondría caerse del calendario: "No podemos perder esta continuidad, pues si sales es muy difícil volver a entrar. Y nosotros tenemos la voluntad de seguir siendo una plaza fija y no entrar en rotación alguna", advierte.