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    MIRADOR

    ¿Y si Rossi hace campeón a Lorenzo?

    Emilio Pérez de Rozas

    ¿Cuál de los tres jóvenes pilotos españoles ganará el Mundial de 125cc? ¿Hay tiempo para que Marc Márquez, que se estrenó como vencedor mundialista el domingo en Mugello, se enganche al pulso que mantienen Nico Terol y Pol Espargaró? ¿Mantendrá Toni Elías la ventaja que posee en el nuevo campeonato de Moto2 y actuará con la sabiduría, sensatez y madurez que tuvo en Italia asegurándose unos puntos que, al final, pueden convertirle en campeón?

    ¿Tiene ya Dani Pedrosa la Honda que le permitirá seguir presionando a Jorge Lorenzo? ¿Es consciente el bicampeón mallorquín de que restan suficientes grandes premios como para no sentirse tranquilo pese a los 25 puntos que lleva de ventaja sobre Pedrosa? ¿Será capaz Casey Stoner de superar la nueva crisis de confianza en la que parece inmerso y pelear, de nuevo, por la victoria en cada gran premio? ¿Cuándo regresará Valentino Rossi? ¿Qué papel jugará el Doctor en la parte final del campeonato?

    El Mundial de motociclismo afronta un verano decisivo, marcado por la ausencia de Rossi, la consolidación de Lorenzo, el revivir de Pedrosa y el despiste de Stoner. Un verano en el que, a partir de la semana que viene, se enlazarán tres carreras consecutivas (Silverstone, Assen y Montemló), en las que muchas de las preguntas que ha dejado en el aire el Gran Premio de Italia pueden obtener respuesta.

    No hay duda de que el campeón de 125cc será español, como premio a la eficaz y extraordinaria labor de cantera que está haciendo, no solo la Federación Española de Motociclismo, sino otras federaciones como, por ejemplo, la Catalana. No hay duda de que Márquez, una vez lograda su primera victoria mundialista, la 370 del palmarés español, está en condiciones de codearse hasta el final con Terol y Espargaró. Es evidente, porque así quedó demostrado en Mugello donde, tras pelear por el podio, se conformó con el quinto puesto (11 puntos), que Elías ha decidido convertirse en campeón del mundo.

    Pedrosa se resiste a reconocer que Honda le ha preparado un torpedo. La Honda es, sin duda, la moto que más corre, otra cosa es que sea lo suficientemente estable como para facilitarle la vida y las carreras al tricampeón catalán, que ganó en solitario, como suele ser habitual en él, en Mugello. Hay quien dice que la asignatura pendiente de Pedrosa es ganar una carrera con pelea, pero cada uno gana como puede, como quiere, como le dejan, como sabe. Ese triunfo y, sobre todo, la facilidad con la que Andrea Dovizioso, compañero de Pedrosa, acabó tercero, pegadito a Lorenzo, manteniendo su ritmo a lo largo de las 23 vueltas del gran premio, es la mejor prueba de que Honda está lista para intentar el asalto al liderato que ostenta el mallorquín.

    Es por ello que Lorenzo abandonó Mugello consciente de que ha de volver a ganar para mantener el mando del campeonato, ahora que se ha quedado sin compañero de equipo. Porque Lorenzo jamás ha corrido a la defensiva. Ni sabe ni es su estilo. Ni quiere porque, si algo ha aprendido de Rossi, es que los grandes campeones se coronan ganando, no echando mano de la calculadora. Y menos cuando restan 14 grandes premios.

    Y, puestos a hacer cuentas, no le iría mal a Lorenzo que Stoner recuperase su nivel del 2007, cuando conquistó el título con una mano, arrollando a sus rivales, exprimiendo la mejor Ducati de la historia. Si Stoner entra en la lucha por el podio, Lorenzo tiene las de ganar. Algo que, probablemente, ocurrirá el día que Rossi regrese al Mundial. Es evidente que la aportación de Rossi podría ser vital para el desenlace del título.

    Quienes conocen bien al italiano aseguran que, en cuanto abandone, el próximo fin de semana, la habitación de la Clinica Universitaria de Florencia, se pondrá manos a la obra para recuperarse por completo de su operación ¿tal vez decida pasar, de nuevo, por el quirófano para solucionar el dolor que sufre en su hombro derecho¿y empezar a establecer los plazos de su regreso a la pista.

    Alguien con semejante trayectoria deportiva (31 años, 15 de profesional, 230 grandes premios, 104 victorias, 59 poles positions, 167 podios y 9 títulos mundiales) no puede abandonar el paddock por la puerta de atrás. Dicen que cuando sufrió el accidente, Rossi estaba negociando su renovación con Yamaha, que le había ofrecido dos años más de contrato. No es descartable una operación así, aunque hay quien piensa que, si Ferrari logra incluir, el próximo año, el tercer coche por escuderia en la parrilla de F-1, el Doctor sienta la tentación de dar el salto a las cuatro ruedas como piloto de Maranello. Pero antes intentaría completar su obra y dejar como heredero a su compañero de equipo, Jorge Lorenzo, echándole una mano con alguna que otra victoria en el último tercio de temporada y quien sabe si escenificando alguna coronación virtual en algunos de los últimos podios del Mundial.

    Rossi y Lorenzo son tan dados a celebraciones originales, vistosas y divertidas que podrían convertir la sucesión en teatro del bueno. Siempre y cuando a Pedrosa y/o Stoner no se les ocurra aguarles la fiesta.