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la competición

'El Diablo' Quartararo mete miedo

El piloto francés, convertido en la nueva estrella de Yamaha, tendrá moto 'pata negra' en el 2020 y, para celebrarlo, destrozó el récord de Sepang en dos ocasiones

Emilio Pérez de Rozas

Quartararo, en acción.

Quartararo, en acción. / ALEJANDRO CERESUELA

Señoras y señores, aficionados a las carreras, al vértigo del 350 km/h., al roce del codo, rodilla y hasta culo de Marc Márquez, que este viernes, en Sepang (Malasia), destrozó una estribera de aluminio de tanto rozarla con el asfalto, a la sensación de que algo va a ocurrir cuando, como ocurre en 'La cúpula del trueno', dos entran y solo sale uno, el Mundial 2020 comenzó este jueves en Malasia.

Sepang, 12.00 horas, sol radiante y 57 grados en el asfalto, la fábrica Yamaha anuncia que el 'rookie' del año, la revelación de la temporada, el francés Fabio Quartararo, de 19 años, nadie en Moto3, casi nadie en Moto2, apoteósico en 17 grandes premios en MotoGP, tendrá moto oficial, pata negra, la misma de la que disfrutarán Valentino Rossi y Maverick Viñales en el equipo oficial, en el 2020.

Jabatos ansiosos

Y, para demostrar que se la merece, el 'Diablo' estableció este viernes, no uno, sino dos récords consecutivos en el trazado malayo: primero 1.59.027, que ya era mejor que el 2.00.606, propiedad de Jorge Lorenzo, en el 2015, y, luego, el definitivo y estratosférico 1.58.576. Fue una doble noticia que convierte a Quartararo en el gran adversario de Márquez para la próxima temporada. Cierto, con muchos otros jabatos ansiosos de tener ese protagonismo, como su compañero en el ya equipo oficial Yamaha Petronas, Franco Morbidelli, más Maverick Viñales, Àlex Rins, Joan Mir, Jack Miller, Pol Espargaró y otros chavales hambrientos de gloria.

Pero o el líder de esa jauría es el 'Diablo', que este viernes, aún dolorido de la caída de Australia, después de la de Japón, reconocía sentirse "más feliz por la vuelta rápida que por el dolor que siento". Y se atrevió, sí, sí, de verdad sin chulería alguna, a decir que "no solo tengo ritmo, sino que puedo aún arañar alguna decimita más en los entrenamientos del sábado de cara a la carrera del domingo". Y es que, tal y como pronosticó Márquez, "Fabio ganará algún GP antes de final de año, aunque yo trataré de evitarlo".

Las pruebas de Márquez

Y, sí, ahí está Márquez, probando una segunda maneta, debajo de la del embrague en su puño izquierdo, para poder accionar, en medio de la curva, el freno trasero "porque, cuando voy plegado en las curvas de derecha, rozando con la bota y la estribera el asfalto, no me entra el pie para accionar la palanca del freno y estamos probando algunas soluciones nuevas". Ese Márquez, que se permite estos tipos de lujos, estuvo ayer, increíble, detrás de cuatro Yamaha, cuatro Ducati, dos Suzuki y una Aprilia durante los entrenamientos.

Es, pues, el momento de decirle a los ingenieros japoneses "debemos mejorar, ya veis". "Es evidente que estamos en una situación muy parecida al final del tremendo y exitoso 2014 nuestro. Aquel año, Yamaha, al final, dio un paso tremendo. Ahora, igual. Si este invierno añade algo más de motor y conservan la tracción que tienen, volverán a ser grandes rivales. Nosotros no podemos dormirnos. Sí, hemos sido primeros y segundos siempre, hemos ganado el título cuatro grandes premios antes de acabar, pero todos sabemos, en Honda y en el equipo, que debemos mejorar mucho si queremos seguir en lo alto", señaló Márquez.

"De momento, por suerte  para mí, Fabio es más veloz a una vuelta que durante la competición en concreto, en carrera, y cuando le veo hacer la vuelta rápida, le veo cosas que, de momento, yo no puedo hacer con mi Honda. Y deberíamos, deberíamos", concluyó el análisis de Marc a su rival.

Temas: Marc Márquez