ENTREVISTA A LA REVELACIÓN DE MOTOGP

Quartararo: "No soy el 'antiMárquez', ni quiero serlo"

"Marc es un piloto fantástico, fabuloso, pero no debemos ser 'anti' nada. Si quieres ser campeón, has de ganarlos a todos y en eso estoy", señala 'el Diablo'

"De lo que más orgulloso me siento es de que, por fin, podré devolverle a mis padres algo de lo mucho que han hecho por mí", señala el piloto de Yamaha Petronas

El joven francés Fabio Quartararo (Yamaha), ’rookie’ del 2019, observa con atención una respuesta del octovampeón Marc Márquez (Honda), en la conferencia de prensa, del pasado jueves, en Motegi (Japón).

El joven francés Fabio Quartararo (Yamaha), ’rookie’ del 2019, observa con atención una respuesta del octovampeón Marc Márquez (Honda), en la conferencia de prensa, del pasado jueves, en Motegi (Japón). / ALEJANDRO CERESUELA

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Tiene tantas cosas de Marc Márquez, tantas, pero detesta que le llamen 'el antiMárquez'. Fabio Quartararo (Niza, 20 de abril de 1999), el chico que, a los 20 años (¡ojito! porque a esa edad Márquez ya poseía los tres títulos mundiales), se ha convertido en el ‘rookie’ del año de MotoGP, es pura sonrisa y simpatía.

Por favor, cuénteme cómo empezó esta locura. Yo era un niño que iba en patinete. Iba en patinete muy deprisa. Demasiado deprisa. Mi padre, Etienne, era piloto y mi tío Alain le dijo un día: "Etienne, creo que deberías comprarle una 'motito' al niño". Y me compraron una Yamaha PW50. Hasta hoy.

Y ahí nació este ‘Diablo’ tan veloz. Lo de ‘Diablo’ es aún más simple. Cuando tenía 8 años, mi padre me compró un casco en una tienda y, en el cogote, llevaba dibujado un diablo y, sí, el nombre ‘Diablo’. Y ahí se quedó.

Tiempos deliciosos, ya veo. No crea. Tiempos durísimos. Mi padre trabajaba de sol a sol, igual que Martine, mi madre. Para mí fueron tiempos maravillosos, pues disfrutaba corriendo, pero ellos no dormían, se desvivían por mí, sobre todo papá, que se pasaba el fin de semana conduciendo para llevarme a los circuitos y ayudarme en mi aprendizaje. Si de algo me siento feliz, además de orgulloso, es de que, por fin, puedo empezar a devolverles algo de lo que me dieron. Mientras yo viva, no les faltará de nada. O eso espero.

Esas son vivencias que nunca se olvidan, que endurecen, ¿verdad? Le diré que hasta ahora, esos recuerdos aparecían en mi mente de vez en cuando. Este año, no; este año han aparecido continuamente. Tal vez porque estoy cumpliendo el sueño de todo muchacho que quiere convertir su deporte en su trabajo. Luego de cada ‘pole’, después de cada podio, he querido recordar donde estaba hace 10 años, cuando dormía en el asiento trasero del coche de papá.

"Me encanta la imagen de Rossi, las últimas vueltas de 'Dovi' y, sobre todo, la manera que tiene Marc de tomar las decisiones importantes en carrera cuando las cosas se complican. Siempre acierta"

Es una manera de mantener los pies pegados al suelo. No estoy aquí porque provenga de una familia adinerada, rica. Estoy aquí porque valgo y porque mis padres, Etienne y Martine, lo sacrificaron todo por mí, sin un día de fiesta, sin vacaciones, sin poder darse un capricho, nunca. Las penurias de todos los míos, ahora felices, me endurecieron, me hicieron crecer sabiendo lo que cuesta todo y eso, ahora, cuando empiezan a salirme las cosas como ellos soñaron, me enorgullece.

¿Cómo era papá en aquellos días? Como ahora, un ser encantador que se desvivía por mí pero, eso sí, sin presionarme. Jamás me presionó. Él ha sido quien me ha traído hasta aquí, con bondad y tacto, motivándome muchísimo, creyendo en mí más que nadie.

Acabo de leer una entrevista suya del 2014, en la que explicaba que lo que más deseaba era que su divertimento se convirtiese en su profesión y hasta decía que su chica era su moto. Todo eso sigue siendo cierto. Mi chica es mi actual Yamaha, siempre lo ha sido. Debes quererla como a una chica, debes mimarla, debes confiar en ella, ella te hará feliz y hasta puede que te permita ganar. Y, respecto a mi hobby, he de reconocer que lo he conseguido: mi diversión se ha convertido en mi profesión aunque ningún piloto considera esto un trabajo. Creo. El trabajo es lo que hago fuera, en casa, en el gimnasio, en las pistas de entrenamiento. Ahí sí que me machaco, bueno, supongo que como todos, pues hay que estar físicamente como un toro para llevar estas bestias. Y, sí, cuando me subo a la moto, me divierto un montón.

Eso de ponerse a 350 kilómetros por hora debe molar. Pues le diré que la velocidad no es lo más impresionante, a mi juicio, de la MotoGP. A mí me impresionó, me impresiona, muuuuucho más lo mucho que frena, que es una barbaridad, lo mucho que puedes plegar y, sobre todo, lo muchíííííííísimo que acelera: pasar de 50 a 250 en nada, en un soplo, no puedo decir que en segundos, es una animalada, pura adrenalina. Es todo tan bestia, que si le quitas el ‘anti wheelie’ (sistema que impide que la rueda delantera se levante), puedes hacer 'caballitos' hasta en sexta velocidad. Una locura, en serio.

"Ir a 350 km/h no es lo que más mola de la MotoGP. Lo bestial es lo mucho que frena y ¡cómo acelera! Se pone de 50 a 250 en un soplido. Tremendo"

Dos años campeón de España, desastre en Moto3 en el Mundial, montaña rusa en Moto2 hasta que gana en Barcelona-2018, cinco equipos en cinco años (Estrella Galicia 0,0, Leopard, Pons Racing, Speed UP y Petronas Yamaha) y, ahora, explosión. ¿Me lo cuenta? El 2016 me marcó muchísimo. Fue un año durísimo. Me pasaba los días llorando. La gente no paraba de hablar mal de mí por la vida, que decían, llevaba fuera de los circuitos. Tuve la sensación de que había mucha maldad en aquellos comentarios, la mayoría falsos. Fue muy duro de tragar, de asimilar, de soportar. Dudé. Jamás pensé en dejarlo, desde luego, pues sabía que era veloz. Tenía solo 16 años y no era nada bonito lo que decían de mí. Cuando el año pasado gané en Barcelona, me acordé de todos ellos.

¿Es consciente del lío que ha formado en el equipo oficial de Yamaha? Usted lo está haciendo mejor que Valentino Rossi y Maverick Viñales. Ni soy consciente, ni quiero serlo. Estoy cumpliendo, cierto, con tremendos resultados, ‘poles’ y podios’, el objetivo marcado por Yamaha Petronas para mí este año: ser el mejor novato. El primer día que me subí a esta Yamaha, en Valencia, estaba a más de dos segundos del mejor; quince días después, en Jerez, a poco más de un segundo; en el test invernal, cerquita y, ahora, delante. ¿Sabe una cosa? El último segundo, aquel que te permite pelear con Márquez, es dificilísimo de conseguir, una tortura, un calvario, pero en ello estamos.

Lo siento, pero le llaman el ‘antiMárquez’, hasta Marc dice que usted será su rival el próximo año. Ni soy el ‘antiMárquez’, ni quiero serlo, ni existen los ‘antiMárquez’, ni debemos ser ‘anti’ nada. Marc es un piloto extraordinario y, como todos, quiere ganar. Si quieres ser campeón, debes ganarlos a todos. Y en ello estoy.

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Dígame qué le gusta de cada uno de sus rivales de MotoGP. Quiero para mí las últimas vueltas de ‘Dovi’. Quiero la imagen de Valentino Rossi y estoy en ello. Pero, sobre todo, quiero ser tremendo como Márquez, su regularidad, su enorme capacidad de resolver, en milésimas de segundo, en un soplo, todos los problemas que surgen en carrera. Y acertar como acierta él siempre, sea en seco, en mojado o con nieve.

¿Qué le gusta y qué le disgusta de usted? Me encanta, aunque mucha gente no lo crea, ser un chaval normal, familiar, amigo, no el chulo que muchos me pintan porque me encanta Instagram y las redes sociales. Y no me gustaba enfadarme como me enfadaba antes, pero encontré un psicólogo que me ayudó a resolver esos problemas y, ahora, cuando me enfado, que es muchísimo menos que antes, voy a verle.