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EL LADO OSCURO DE LA FERIA

"Conversar, y si quiere algo más..."

La ciudad cubre la demanda de sexo de pago con chicas llegadas del resto de España y Europa

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CARLOS MÁRQUEZ DANIEL / BARCELONA

Tiene suerte los congresistas del Mobile de que sus señoras esposas no sean lectoras habituales de este diario o de cualquier otro de tirada española que informe sobre la trasnochada vida de sus maridos en Barcelona. Con la feria ya cerrada y la cena en el estómago, a medianoche da comienzo un considerable trajín de furgonetas arriba y abajo, de taxis que van y vienen. La tecnología cede el trono a otro negocio, mucho más rancio y primitivo: el del sexo y la prostitución. Tal es la demanda durante la semana, que algunos prostíbulos han traído chicas del resto de España y de Europa.

Coinciden los profesionales del sector consultados por este diario en que son «los mejores días del año». Dicen que no dan abasto, aunque no se alcanza el nivel de los tiempos de oro del Construmat. Tal era la demanda de la feria de la construcción, que en el 2003, uno de los prostíbulos más grandes de Barcelona dio servicio a 550 hombres en una sola noche. La media era de unos 150.

Al servicio habitual de prostitución en pisos, en este tipo de eventos se une la figura de las escorts o acompañantes. EL PERIÓDICO contactó con cuatro de estas agencias de lujo y todas ellas ofrecían chicas muy jóvenes, de entre 18 y 25 años, que no tenían ningún inconveniente en desplazarse al hotel de los clientes en caso de que fuera necesario. Uno de estos negocios detalla que se trata de chicas «no expertas que recurren a esto para pagarse parte de sus estudios». «Son 190 euros la hora. Se puede conversar, y si el hombre quiere algo más, no hay problemas». En todos los casos, la persona el otro lado del teléfono insta a reservar con antelación «porque hay mucha demanda». «Si vienen a nuestro piso, les mostraremos todas las chicas en una sala para poder escoger e ir a la habitación». La media es de unos 250 euros la hora, pero se pueden llegar a pagar más de 1.000 euros.

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A diferencia de lo que sucedía en el recinto de Fira de Barcelona en Montjuïc, en las instalaciones de Gran Via ya no es tan habitual encontrar a mujeres repartiendo folletos con ofertas de sexo de pago de todo tipo. Un veterano empresario de la noche asegura que el negocio puede crecer estas fechas un 50%, aunque de manera muy desigual, pues los locales más conocidos, que a menudo son los que pagan más comisiones a terceras personas para que les traigan la clientela, pueden llegar a multiplicar ese porcentaje por tres.

Es por ello que en las últimas semanas y meses podían encontrarse en internet anuncios en los que se requerían «azafatas personales y acompañantes sexuales» para los días del congreso de móviles. Decenas de jóvenes han acudido a la llamada desde distintos puntos del continente. «Urge entrevista lo antes posible, envía fotografía», rezaba uno de estos panfletos.