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GESTIÓN, OPTIMIZACIÓN Y PROMOCIÓN

Pulmones metropolitanos

El AMB impulsa la mejora de la sostenibilidad y la biodiversidad de los parques urbanos

El parque de Can Zam, de Santa Coloma de Gramenet, es un ejemplo de parque naturalizado.

El parque de Can Zam, de Santa Coloma de Gramenet, es un ejemplo de parque naturalizado. / RICARD CUGAT

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Anna Rocasalva

La Red de Parques Metropolitanos es un conjunto de 47 espacios públicos, con más de 2.500.000 m2, que forman parte de 29 municipios.

Estos pulmones verdes tienen un papel muy importante en el entramado de jardines públicos, espacios naturales, zonas urbanas y periurbanas cercanos al día a día de los ciudadanos. Son lugares destacados, tanto por los valores naturales, ambientales y paisajísticos, como por sus funciones sociales.

GESTIÓN INTEGRAL

«El objetivo del Servicio de Parques del Área Metropolitana de Barcelona es hacer una gestión integral de la vegetación, el mobiliario y las instalaciones de estos espacios», explica la responsable del Servicio de Parques del AMB, Dina Alsawi. Así, se formulan planes de protección, gestión y ordenación del paisaje, inventarios, estudios técnicos y declaraciones de protección y divulgación de los árboles y arbustos singulares, entre otros.

A parte de la conservación y mantenimiento de los parques, el ente metropolitano también promueve la sostenibilidad y la biodiversidad.

Se trata de ir introduciendo recursos cada vez más sostenibles como la utilización de maquinaria eléctrica, hacer una gestión diferenciada de los residuos o reducir el uso de los productos químicos.

NATURALIZACIÓN

«Veníamos de un referente muy anglosajón de la jardinería convencional en la que ésta tenía una finalidad básicamente ornamental - explica Dina Alsawi - Pero ahora trabajamos en la naturalización en los parques». El objetivo de la naturalización es ofrecer un hábitat a una flora y fauna de calidad y hacer más ecológica su gestión, utilizando procesos naturales y ecosistemas más equilibrados y resilientes.

Un ejemplo de ello es la retirada de los productos químicos que mantenían el agua del parque de Can Zam (Santa Coloma de Gramenet) absolutamente cristalina y sustituirlos por plantas acuáticas que purifican y oxigenan el agua. «También introducimos islas flotantes en el lago que se han convertido en una zona de refugio de las aves migratorias», agrega Alsawi. Así, creando este tipo de espacios seguros para la fauna autóctona, como por ejemplo las libélulas, también se controlan las plagas de insectos de forma natural.

REDUCCIÓN DE QUÍMICOS

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En el ámbito de la jardinería, los químicos suelen ser herbicidas o productos fitosanitarios para el control de plagas y enfermedades. En este sentido, las políticas del AMB propugnan la eliminación del glifosato, que es muy perjudicial para la salud, y la reducción de los productos químicos en general. «La gestión integrada de las plagas permite un buen cuidado de la vegetación y una selección de especies más resistentes», afirma la responsable del Servicio de Parques del AMB.

Desde hace unos años, en los espacios verdes metropolitanos también se aplica una siega selectiva, con el objetivo de poner en valor los herbazales en la ciudad, con plantas autóctonas y propias del clima mediterráneo. En las zonas no transitables se potencian los prados secos, que son cubiertas de mayor riqueza y menor consumo, a las que se deja florecer y granar, en una apuesta por la sostenibilidad y la biodiversidad. «También hemos introducido 15 especies de plantas mediterráneas que no eran habituales en los espacios públicos como los parques metropolitanos», añade Alsawi.

Beneficios y valores ambientales de los parques

Regulación del clima
Los parques ofrecen grandes beneficios a nivel ambiental y para la salud de las personas. Por ejemplo, ante la ola de calor que estamos padeciendo este verano, en estos espacios verdes la temperatura puede llegar a verse reducida hasta en 2,7 ºC. Y es que los parques tienen un efecto refrigerante que ayuda a mitigar las consecuencias de las altas temperaturas en las ciudades. Los parques también regulan el nivel de humedad y frenan la fuerza del viento.