COP28

Por qué la cumbre del clima se celebra en Dubái, capital del petróleo

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Panorámica de la ciudad de Dubái, sede de la próxima cumbre del clima (COP28).

Panorámica de la ciudad de Dubái, sede de la próxima cumbre del clima (COP28). / Annie Sakkab/Bloomberg

Valentina Raffio

Valentina Raffio

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El gran encuentro para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero (y dibujar el fin de los combustibles fósiles que aceleran el caos climático) tendrá lugar en uno de los países que más petróleo producen de todo el mundo: Emiratos Árabes. La cumbre del clima de este año se celebrará en la ciudad de Dubái, metrópolis construida en medio del desierto en la que, por un lado, se respira un ambiente de lujo y exuberancia y, por el otro, la opulencia se sustenta sobre unos cimientos de grandes desigualdades sociales. ¿Pero por qué la cumbre del clima de este año se celebra en Dubái? ¿Cómo se ha elegido esta sede y, sobre todo, qué efectos puede tener esto en las negociaciones de este año?

La elección de la sede de la cumbre del clima no es algo aleatorio. Responde, en realidad, a un proceso político y burocrático. Hace casi 30 años que los miembros de Naciones Unidas acordaron un procedimiento para escoger el lugar donde se celebran estos encuentros anuales sobre política climática. Desde un principio, el objetivo era permitir que estos eventos (así como todos los debates que se dan en él) pudieran desplazarse a diferentes regiones del globo y así incluir diversas perspectivas. En sus tres décadas de historia, de hecho, la cumbre ha viajado desde Kioto hasta Nueva Delhi, pasando por Montreal, Nairobi, Bali, Marrakech, París y Madrid.

Ubicación de la cumbre

El primer criterio para escoger la sede de este encuentro es la región geográfica. Según la normativa vigente, la presidencia de esta cita tiene que ir rotando entre las cinco zonas reconocidas por Naciones Unidas: África, Asia, América Latina y el Caribe, Europa del Este, Europa Occidental y Otros Grupos. El año pasado, por ejemplo, era el turno de África y, entre todas las candidaturas presentadas, finalmente fue Egipto quien fue escogido para albergar el evento en Sharm el-Sheikh.

Este año tocaba llevar el evento a Asia y es ahí donde Emiratos Árabes pudo presentar su candidatura para acoger esta cita. Así pues, siguiendo este criterio, el año que viene todo apunta a que la cumbre se celebrará en la región de América Latina y el Caribe. 

Más allá del criterio geográfico, la elección de la sede de las cumbres del clima también responde a otro tipo de factores como, por ejemplo, las infraestructuras para albergar el evento. Sobre todo en lo relativo a la capacidad hotelera y de hospedaje (para acoger a los decenas de miles de asistentes que se desplazan para este tipo de eventos) así como el transporte y las conexiones aéreas (para garantizar que los participantes puedan llegar desde cualquier rincón del mundo). Otro de los requisitos indispensables es la capacidad de garantizar un entorno seguro, de ahí que en 2019 la cumbre de Chile tuviera que reubicarse en el último momento a Madrid tras el estallido de revueltas sociales en el país. 

La elección de la sede se basa en un criterio rotativo y tiene en cuenta factores como la logística, el hospedaje y el transporte

Papel de la presidencia

El país anfitrión de la cumbre del clima no solo se encarga de acoger el evento sino que, además, tiene un rol esencial en guiar las negociaciones y mediar entre las diferentes partes. De ahí que, tras escoger el lugar que acogerá una cumbre, también se elige a un presidente encargado de 'guiar' el debate de ese año. Teóricamente, esta figura coordina durante un año los diferentes grupos de trabajo que salen de una cumbre y prepara el terreno para las discusiones del año siguiente. Durante el evento en sí, además, también es el encargado de moderar los debates, de que se cumpla la agenda prevista y, sobre todo, de presionar para que se alcancen determinados acuerdos.

En el caso de la cumbre de este año, Emiratos Árabes designó como presidente a Sultan Ahmed Al Jaber, quien también destaca como directivo de la petrolera estatal emiratí. Ya desde un principio, su nombramiento levantó una polvareda de polémicas tanto entre grupos ecologistas como en plataformas científicas, quienes denunciaron los "conflictos de intereses escandalosos" que suponía esta figura. Al Jaber, por su parte, afirmó que estaba comprometido con guiar las negociaciones desde "un enfoque pragmático, realista y orientado a la búsqueda de soluciones". Sobre todo porque, según declaró él mismo, "la acción climática representa una enorme oportunidad económica". 

Varias plataformas ecologistas reclaman la dimisión de Al Jaber por los "escandalosos conflictos de interés"

A horas del inicio de la cumbre, ha trascendido que, más allá del discurso oficial, Emiratos Árabes planea utilizar este encuentro para cerrar nuevos acuerdos petrolíferos. La filtración, desvelada por la BBC y 'The Guardian', ha vuelto a causar gran revuelo en la comunidad internacional. Varias plataformas como Greenpeace y Amnistía Internacional han pedido que se destituya a Al Jaber o se reafirme aún más el compromiso de esta cumbre con la eliminación de los combustibles fósiles que están desencadenando el caos climático.