Deforestación

Amazonas: la devastación que no cesa

El gran pulmón verde del planeta sigue siendo devastado a marchas forzadas y continúa siendo pasto de la especulación más salvaje.

Amazonas: la devastación que no cesa
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Joan Lluís Ferrer

En 2020, la pérdida de bosque superó los 22.500 km2 (casi el equivalente a toda la Comunitat Valenciana) en los nueve países que abarca el Amazonas. Dos tercios de esta extensión corresponden a Brasil, según los datos del Proyecto de Monitoreo del Amazonas Andino (MAAP).

Esta cifra representa un aumento del 17% con respecto a 2019 y constituye el tercer nivel anual más alto desde el 2000.

En cuanto a 2021, solo durante el pasado mes de agosto se destruyeron más de 1.600 kilómetros cuadrados de Amazonía brasileña, entre incendios y deforestación. Según el Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon), hasta ese mes ya había aumentado la superficie deforestada en un 7% respecto al mismo periodo del año anterior.

Todo indica, por tanto, que este año volverá a ser especialmente negativo, y ello a pesar de que en junio el Gobierno brasileño desplegó tropas para impedir la deforestación, en un intento de acallar las críticas recibidas desde amplios sectores y por parte de la comunidad internacional.

Y es que la destrucción del Amazonas ha aumentado drásticamente durante el mandato del presidente Jair Bolsonaro, quien ha recortado los fondos para los programas de monitoreo y protección ambiental del Gobierno, y ha impulsado la apertura de las tierras indígenas a la agricultura y la minería.

Gran parte de esta tierra es transformada en pastos para el ganado destinado a la exportación de carne o para cultivar soja, que se emplea principalmente para la alimentación de animales, según Greenpeace.

El Amazonas es un sumidero gigante de carbono, y dada su gran extensión captura enormes cantidades de CO2, pero una porción de ese carbono se libera a la atmósfera cuando se tala o se quema. Los científicos ya han advertido de que es probable que el Amazonas pase de ser un ‘secuestrador’ de CO2 a convertirse en emisor neto, lo que agravaría de forma alarmante la situación. Ello sería debido por la combinación de la progresiva tala de arbolado (que reduce la captura de carbono) y de las emisiones que generan los incendios, entre otras causas.

En abril de este año, Bolsonaro dijo en una carta a su par de Estados Unidos, Joe Biden, que está comprometido a poner fin a la deforestación ilegal en la Amazonas para 2030, pero que necesitará fondos y recursos adicionales. Sin embargo, sus acciones de gobierno no parecen dar credibilidad a dichos anuncios.

40 empresas europeas amenazan con boicot

En mayo, según informó CNN, algunos de los supermercados y empresas de comestibles más grandes de Europa amenazaron con dejar de comprar productos agrícolas de Brasil si se convierte en ley un proyecto normativo que, según estas empresas, fomentaría la deforestación.

En una carta abierta, 40 cadenas, proveedores de alimentos y firmas de inversión instaron a los legisladores a reconsiderar una propuesta que legalizaría la ocupación privada de terrenos públicos que se ha llevado a cabo desde 2012.

Las empresas dicen que el proyecto de ley plantea “amenazas potencialmente aun mayores para el Amazonas”, donde ya existen niveles altos de deforestación.

Entre los firmantes están Metro de Alemania y las cadenas Aldi y Lidl, al igual que los minoristas británicos Tesco, Sainsbury’s, Asda, Marks & Spencer y Waitrose & Partners, y el grupo holandés Ahold Delhaize, que opera 21 marcas principalmente en Europa y Estados Unidos.

Brasil es el mayor exportador de productos agrícolas a la Unión Europea, según la Comisión Europea. En 2020, el país exportó bienes por un valor total de 25.000 millones de euros (US$ 30.000 millones) al bloque. Estos incluyen carne de res, soja y café. Los productos agrícolas también son una de las principales exportaciones de Brasil al Reino Unido.

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Legal & General Investment Management, uno de los administradores de activos más grandes de Europa, también firmó la carta. El documento dice que el Amazonas es “esencial para la seguridad de nuestro planeta” y “crítico” para la prosperidad de los brasileños en el futuro y “de toda la sociedad”.

“Si (el proyecto de ley) u otras medidas que socavan las protecciones existentes se convierten en ley, no tendremos más remedio que reconsiderar nuestro apoyo y uso de la cadena de suministro de productos agrícolas básicos brasileños”, dijeron en la carta. “Instamos al gobierno brasileño a reconsiderar su propuesta”.