05 ago 2020

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EL AIRE DESPUÉS DEL CONFINAMIENTO

La contaminación por NO2 en Barcelona ya alcanza el 86% del nivel precovid-19

La ciudad elige el coche por encima del transporte público para recuperar su movilidad

Michele Catanzaro

La Diagonal de Barcelona, el pasado 18 de junio.

La Diagonal de Barcelona, el pasado 18 de junio. / FERRAN NADEU

La contaminación del aire de Barcelona no ha vuelto a los niveles anteriores al confinamiento, aunque este haya acabado. Sin embargo, las buenas noticias se acaban aquí. El resto son señales preocupantes.

En primer lugar, la contaminación crece inexorablemente a medida que la ciudad recupera su movilidad. En segundo lugar, la movilidad en coche y en moto se está recuperando mucho más rápido que la del transporte público.

Es probable que agosto vuelva a ralentizar la movilidad. Sin embargo, si en septiembre los ciudadanos siguieran apostando por moverse en vehículos contaminantes antes de volver al transporte público, es posible incluso que la contaminación rebote por encima de los niveles habituales.

En la última semana de junio, los niveles de NO2 alcanzaron el 86% del nivel anterior a la crisis, en estaciones representativas de las calles con tráfico (Gràcia y Eixample).  

"Eso se debe a una combinación de la recuperación del tráfico rodado con el buen tiempo, que dificulta la dispersión de contaminantes", afirma Miquel Ortega, responsable del blog contaminacio.barcelona, en el cual publica un informe mensual de contaminación en la ciudad.  

Gracias a los meses de confinamiento, el nivel promedio de ese gas en los últimos 12 meses sigue por debajo del umbral promedio anual que la Organización Mundial de la Salud considera peligroso y que Barcelona ha superado sistemáticamente en años anteriores.

El coche, desbocado

Pero no hay que dormirse en los laureles. "La señal verdaderamente alarmante viene del uso del coche", alerta Ortega. La movilidad de Barcelona en todas las modalidades sigue muy por debajo de los niveles precrisis (un 64%), según datos del Ministerio de Transporte. Eso se debe a que la movilidad escolar y de trabajo no se ha recuperado del todo, apunta Ortega.

Pero el coche ya ha alcanzado el 85% de los niveles anteriores al confinamiento, mientras el transporte público está alrededor de un 50%, según datos del ayuntamiento. En otras palabras, los ciudadanos que han vuelto a moverse, han apostado por el coche por encima del transporte público, probablemente por percepciones de protección ante el contagio.

"Si esa apuesta sigue, cuando se recupere completamente la movilidad en septiembre, el uso del coche podría alcanzar niveles superiores a la crisis", observa Ortega.

En las fases iniciales del desconfinamiento, la bicicleta había ganado terreno. Sin embargo, en realidad supera los niveles precrisis sólo durante el fin de semana, lo que sugiere que no está absorbiendo la mayoría del incremento de movilidad laboral.