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CAMPAÑA DE DESRATIZACIÓN

La isla de Georgia del Sur, primer territorio del mundo libre de ratas

La dependencia británica, sin población humana estable, ha trabajado durante 10 años en un programa de erradicación

Los roedores, llegados en el siglo XVIII con James Cook y la actividad ballenera, habían reducido la población original de aves en un 99%

Antonio Madridejos

Una colonia de pingüinos, junto a un científico y dos de los perros que han participado en la localización de ratas en la isla Georgia del Sur o de San Pedro.

Una colonia de pingüinos, junto a un científico y dos de los perros que han participado en la localización de ratas en la isla Georgia del Sur o de San Pedro. / OLI PRINCE (SGHT) / AFP

La isla de Georgia del Sur o de San Pedro, una remota dependencia británica en el Atlántico meridional, cerca de la Antártida, se ha convertido en el primer territorio del mundo que logra la erradicación completa de las ratas. Así lo han anunciado oficialmente los responsables del South Georgia Heritage Trust (SGHT), el organismo que ha coordinado los trabajos, tras un programa de control que ha durado diez años y ha costado unos 10 millones de libras (11,4 millones de euros).

Para la eliminación se han empleado cebos envenenados, que se consideró el método más eficaz, y para las últimas fases se ha contado con la ayuda de perros rastreadores. Las ratas invasoras eran concretamente 'Rattus norvegicus', las habituales ratas grises de nuestras alcantarillas. 

Desde tiempos de James Cook

Los primeros roedores llegaron a la isla como polizones con el capitán James Cook a finales del siglo XVIII, se multiplicaron gracias a los barcos balleneros que fondeaban en la isla y en sus dos siglos de permanencia han tenido un efecto nefasto sobre el medio ambiente local, especialmente sobre las aves.

Las poblaciones de aves se habían reducido en un 99% en los dos últimos siglos

Las antaño nutridas colonias de albatros, petreles, patos piquidorados de Georgia, bisbitas y otras especies aves marinas propias de la isla, acostumbradas a vivir sin depredadores naturales, habían sufrido un declive de tal magnitud que algunas se encontraban ya amenazadas. Las ratas no atacaban a los pájaros adultos, pero sí se comían sus huevos y sus crías recién nacidas.

Aunque la situación ya está cambiando, al inicio del programa de desratización la isla tenía menos del 1% de la población original de aves marinas, según Tony Martin, biólogo de la Universidad de Dundee que inició el programa. "El problema fue inducido por el hombre y es el hombre quien tiene la responsabilidad de acabar con él", declaró.

Un territorio de 150 por 40 kilómetros

La isla Georgia del Sur, la mayor del archipiélago del mismo nombre, mide 150 kilómetros de largo y unos 40 de ancho, con una extensión total de 3.500 kilómetros cuadrados, aproximadamente la mitad de la provincia de Barcelona. El territorio es muy accidentado y de clima riguroso, con mínimas por debajo de cero durante todos los meses. No tiene población permanente, aunque sí dispone de un destacamento militar en los meses de verano y recibe ocasionalmente visitas de cruceros que recorren las aguas antárticas.

Se ha empleado un cebo envenenado de acción lenta para evitar la mortalidad de otros animales

Dentro del programa científico de erradicación, lo que se ha hecho en los últimos años ha sido esencialmente repartir poco a poco y mediante tres helicópteros unas 300 toneladas de cebos envenenados en las zonas de paso que suelen utilizar los roedores para desplazarse. El producto empleado ha sido de acción lenta, lo que significaba que los roedores regresaban a sus madrigueras para morir y sus cadáveres no eran consumidos por las aves.

Sin señal de nuevos roedores

Tras diez años de trabajo, el SGHT ha informado que ninguna rata fue capturada en los dispositivos a base de mantequilla de cacahuete colocados el pasado invierno  para comprobar si seguía habiendo roedores. Tres perros rastreadores y sus adiestradores también caminaron cientos de kilómetros a través del accidentado terreno.

"Durante los últimos seis meses de trabajo, no se ha encontrado ni una sola señal de roedores en toda el área", ha comentado Mike Richardson,, presidente del comité del proyecto. "Hasta donde sabemos, esta isla no tiene roedores por primera vez en casi dos siglos y medio".

Ahora se han implementado medidas de bioseguridad para evitar que los roedores vuelvan desde los barcos que visitan la isla. De hecho, algunos proyectos de eliminación de ratas en refugios de aves marinas han fallado estrepitosamente. En el 2011, un helicóptero arrojó veneno para ratas en la isla Henderson, en el Pacífico Sur, que tenía una población estimada de 100.000 ratas. Solo 50 ejemplares sobrevivieron, pero hoy los números han vuelto al mismo nivel.

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