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ABASTECIMIENTO

Los embalses que abastecen la región metropolitana de Barcelona bajan al 46%

Las malas previsiones climáticas auguran que el nivel de alerta del 40% se alcanzará en pocos meses

Antonio Madridejos

Aspecto del embalse de Sau a principios de diciembre, con el campanario de la iglesia de Sant Romà.

Aspecto del embalse de Sau a principios de diciembre, con el campanario de la iglesia de Sant Romà. / JORDI RIBOT PUNTÍ (ICONNA)

Los embalses de las Cuencas Internas de Catalunya, origen fundamental del agua consumida en el área metropolitana de Barcelona, tienen sus reservas al 46% de su capacidad máxima, un preocupante nivel que no se registraba desde la última gran sequía del bienio 2007-2008. Y aunque ahora el descenso se ha suavizado debido a la menor demanda de la época y también a la menor evaporación, es previsible que se alcance el umbral de la alerta, situado en el 40%, en cuestión de meses. En Catalunya, el invierno es una estación tradicionalmente con pocas precipitaciones o incluso la más seca, como sucede en buena parte del Pirineo.

"Si se confirman las previsiones negativas de lluvias podríamos llegar al 40% en marzo", advierte Javier Santos, responsable de la EDAR (estación depuradora de aguas residuales) del Baix Llobregat, explotada por la empresa Aigües de Barcelona. "Estamos en un año de sequía, el peor de los últimos 50 años, porque las pocas veces que ha llovido lo ha hecho además de forma torrencial y el agua no se ha podido aprovechar bien", añade. En su opinión, poner en marcha la opción de la reutilización permitiría afrontar los peores efectos de la sequía con un colchón de seguridad.

Actualmente, las reservas en los dos grandes embalses del Ter (Sau y Susqueda) se encuentran al 39% y el 51%,  respectivamente, mientras que los del Llobregat (La Baells y Llosa del Cavall) se hallan 51% y 37%. Las últimas precipitaciones, que han sido muy abundantes en el norte de España, apenas han contribuido a aumentar las reservas en Catalunya.

Para compensar el descenso de los embalses, la principal actuación de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) ha sido aumentar la producción de las desalinizadoras del Llobregat y Tordera hasta un 70%, frente al 10% habitual en situaciones sin sequía. También ha evaluado la calidad de 300 pozos por si fuera necesario hacer uso de ellos.

Medidas previstas

Si las reservas bajan del 40% y se entra en la fase de alerta, los efectos sobre el suministro comenzarán a ser visibles. Entre las medidas previstas por la ACA figuran aumentar aún más la producción de las desalinizadoras, reducir las extracciones de los embalses, poner en marcha pozos recuperados, anular los desembalses para uso exclusivamente hidroeléctrico e intensificar los controles de los usuarios para reforzar las medidas de ahorro. También está previsto reducir en un 25% las dotaciones de riesgo agrícola y de usos recreativos, incluyendo el llenado de piscinas, así como para riego de parques y jardines, fuentes ornamentales y limpieza de calles y fachadas. Finalmente, se establecerá una dotación máxima de 250 litros por habitante y día.

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