12 ago 2020

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LA LUCHA CONTRA UNA PLAGA INVASORA

Gambas para salvar el arroz

La dirección general de Desenvolupament Rural propone combatir el caracol manzana que asuela el delta del Ebro con gambones de agua dulce Los agricultores no desdeñan la opción

SÍLVIA BERBÍS
AMPOSTA

Jamás habían podido concebir, en pleno juicio y con su carácter práctico de payés, que un caracol gigante y esponjoso de huevos fucsia pondría en jaque su sistema de vida, que amenazaría el arroz. Pero les está pasando. Así que por qué no, ya inmersos en una prueba que parece de ciencia ficción, otro animal gigante, una gamba de nombre científico Macrobrachium rosenbergii, podría erigirse en un arma eficaz, bien manejada, para acabar con su pesadilla.

La propuesta de la dirección general de Desenvolupament Rural del departamento de Agricultura de introducir una gamba gigante de agua dulce originaria de zonas tropicales en el delta del Ebro para combatir la plaga del caracol manzana no es la excentricidad que parecería hace unos años. Es una esperanza más a la que aferrarse.

La facilidad con la que algunos de los afectados por la plaga del caracol manzana empiezan a evaluar la idea de distribuir grandes gambas de río que en otros tiempos habrían tildado de estrafalaria da cuenta de la aún más estrambótica situación a la que el caracol manzana les tiene atados desde hace cinco años.

Hasta ahora, ni secar los hábitats del caracol, ni salarlos con agua de mar, ni dispersar saponinas ni otros productos, ha sido suficiente para erradicar a esa nueva especie invasora y voraz que aterrizó en el delta en el 2009. Así que los agricultores llevan tiempo apelando a la lucha biológica. «Estamos satisfechos porque por fin se pone sobre la mesa una opción que contempla aplicar la lucha biológica contra el caracol manzana, algo que reclamamos desde hace mucho tiempo», afirma Dani Forcadell, responsable del arroz de Unió de Pagesos.

«Independientemente de si esa gamba va a ser eficaz o no, nosotros nos abrimos a la expectativa de esa lucha alternativa partiendo de la base de que tenemos que asumir que vamos a convivir con el caracol manzana, que no vamos a eliminarlo del delta seguramente, así que un conjunto de medidas que cada una sea eficaz de alguna manera, puede marcar el camino de la convivencia», agrega. «De momento estamos hablando de abrir una vía de experimentación con gambas de agua dulce, que puede llevar a otras opciones de lucha biológica, por ejemplo con la carpa y otras especies», sostiene Ignasi Ripoll, de SEO/Birdlife.

30 CENTÍMETROS DE GAMBA

«Lo que se pretende es experimentar en laboratorio con esa gamba de agua dulce, algo que intentaremos durante el año próximo si la UE aprueba el proyecto Life que incluye esa propuesta, para en un futuro analizar su efecto en los arrozales, y finalmente, si las pruebas resultan efectivas, en el río Ebro», explica el director general de Desenvolupament Rural, Jordi Sala.

La gamba, cuyos machos llegan a superar los 30 centímetros de longitud y mueren con temperaturas invernales, se concibe como un arma biológica con la que combatir la expansión de caracoles en el río Ebro, el gran reservorio de la plaga a pesar de ser donde menos se ha atacado. Si la UE da su visto bueno, será necesario que transcurran unos tres o cuatro años antes de que las gambas gigantes, solo machos para evitar otra invasión exótica, actúen en el río.