17 feb 2020

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BARRIOS OLVIDADOS

Al margen... siempre al margen

La Mina ya no interesa. La han desenfocado, y ese es el drama de muchos barrios, cuando ya no son importantes para la opinión pública

Enric Canet

El barrio de La Mina desde el aire 

El barrio de La Mina desde el aire  / Jordi Cotrina

Hace unos años, el Casal dels Infants dejó de concentrarse en el Raval de Barcelona y se implantó en otros barrios periféricos de municipios de la zona del Besòs y en la villa de Salt (Gironès). Fue una apuesta fruto del deseo de aportar, en lugares distantes de donde nació la asociación, lo que había aprendido en el barrio.

Podría parecer sencillo, pero no ha sido así, porque las circunstancias diversas, las historias, la geografía, determinan la forma de ser y a las entidades. Nacer en un espacio, en un tiempo y con una gente, construye una manera de crecer y de ser. La idiosincrasia. Y esta no se puede exportar tan fácilmente. No es como el experimento de laboratorio que se debe poder repetir para verificar la validez y esto ya garantiza su éxito. Quizá sea posible en algún tipo de empresas o de iniciativas lucrativas. En nuestro caso, las entidades sociales, el espacio, las personas, los tiempos lo determinan todo. Y no son ciertos indicadores numéricos los que evaluarán la calidad, sino una cantidad de intangibles difícilmente medibles a corto plazo.

El primer barrio fue la Mina de Sant Adrià de Besòs. Nos lo pidieron y exportamos un taller ocupacional de éxito en el Raval. No tuvo los mismos resultados, después de los años. Entre otras cosas, porque lo único en que se parecen los dos barrios es que nacieron al Margen.

El Raval es un barrio muy antiguo nacido al otro lado de la Rambla de la ciudad de Barcelona. A pesar de ser una zona de paso, no dejaba de estar al Margen, más allá de las murallas de la ciudad. La Mina nació porque Porcioles compró el terreno, perteneciente a Sant Adrià de Besòs, para vomitar en ella toda la gente que le sobraba de zonas de chabolas y donde la ciudad quería especular. Y aislada. Por un lado, separada de los otros barrios de Sant Adrià por la ancha desembocadura del Besòs. Por la otra, separada por una calle de Barcelona, ​​con una forma urbanística bien estudiada para cerrarla sutilmente, generando un gueto, en el culo de la gran ciudad. Al margen de todo. 

Con más o menos fronteras geográficas, es lo mismo que han vivido muchos de los barrios de nuestras ciudades: son desconocidos, segregados, olvidados, expulsados ​​al Margen.

En el Raval actualmente no hay fronteras y ha dejado de ser un gueto. Las situaciones que se viven son graves, pero tiene la suerte de que una parte de la ciudadanía lo tiene enfocado. Y también la Administración y los medios de comunicación. Aunque también, cuando interesa, se enfoca mal, para señalarlo y criminalizarlo.

Y en la medida que el Raval se enfoca, las otras zonas es desenfocan. Este ha sido el drama de la Mina. Hace unos años, interesó, y se enfocó... y ahora la han desenfocado. Ya no interesa. Que es el drama de muchos barrios, cuando ya no son importantes  para la opinión pública. Se pierden los soportes y las entidades marchan.

Pero "La Mina Camina". Es un barrio con entidades muy vivas, como el Casal Infantil o PES La Mina, con las que trabajamos, juntos y desde hace años, para la infancia del barrio. Desde proyectos de apoyo a las madres de los más pequeños donde las mujeres se fortalecen, comparten, aprenden. En un barrio que había tenido cuatro guarderías y donde no queda ninguna.

Seguimos trabajando con la infancia fuera del horario escolar. En sinergia con la escuela. Para consolidar los aprendizajes arraigados en el barrio y al mismo saliendo de él, trabajando las emociones, el grupo.

Finalmente, todos juntos intentamos proyectos de inserción laboral. Pero nos cuesta muchísimo ¿Quién quiere contratar a un joven domiciliado en La Mina? El estigma se impone y luchamos por deconstruirlo. Como en muchos barrios, la crisis del 2008 hizo mucho daño. Mucha gente terminó siendo víctima de una crisis eterna.

Ya hacía tiempo que luchábamos para tener un local que ofreciera todas las posibilidades a los proyectos. Ha sido el apoyo de la Administración, de una entidad bancaria y de empresas, de particulares, de muchos esfuerzos para ponerlo en marcha. En el centro de la vida del barrio. Para acoger muchos proyectos muy diversos. Un espacio que quisiéramos tan  del barrio como lo es el CAP La Mina, como lo es la Biblioteca de la Font, los dos referentes comunitarios. Los dos puntales. Y, como ellos, ser un centro del barrio y para el barrio, sin fronteras, impregnado e impregnándose del entorno de una vida difícil en un barrio muy complejo, pero vivo. Con vecinas y vecinos muy activos que, desesperadamente, combaten contra muchas presiones. También una gente que, con su fragilidad y víctimas de la vulnerabilidad, en un entorno con viviendas muy degradados, no desesperan, buscan soluciones, quieren lo mejor para su infancia. Como preside el Archivo Histórico: "Por la dignidad del barrio".

Si hace muchos años la Mina interesaba, ahora parece que lo único a salvar es su geografía, para ver si, en el futuro, un nuevo Porcioles vuelve a especular con un espacio físico deseable, junto al mar y la Ronda Litoral. Amenazas de desaparecer, durante la historia, siempre ha tenido. Pero es nuestro barrio y por él las entidades de infancia de la Mina colaboraremos para mejorarlo, porque las personas nos enseñan que lo importante es luchar por su dignidad.

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